. Para eso nada mejor que utilizar un buen par de anteojos, que puede complementarse con una gorrita o sombrero, aún en los días nublados.
El verano es, quizás, la estación en la cual más información se reproduce sobre cómo proteger al cuerpo de los efectos de los rayos ultravioleta. Sin embargo, es también la época del año en la que -según los propios responsables del Servicio Meteorológico Nacional-,
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Por eso, y aunque recientemente un estudio realizado por el equipo de la doctora Lesley E. Rhodes, del Salford Royal NHS Foundation Hospital de Manchester, Reino Unido, halló que períodos breves de exposición al sol no sólo no son perjudiciales, sino que además son recomendables pues contribuyen a la producción de vitamina D, necesaria para tener huesos y músculos sanos, lo cierto es que siempre es importante estar preparados.
Para eso, nada mejor que tener a mano un protector solar, una crema hidratante, una gorrita y, sobre todo, unos buenos anteojos de sol. Esto es sumamente importante. ¿Por qué? debido a que mucha gente se cuida la piel pero olvida que los ojos sufren tanto o más la radiación ultravioleta.
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. Estos son la alta luminosidad ambiental, la exposición al sol y al cloro de las piscinas, las altas temperaturas y la sequedad del ambiente", sostuvo al ser consultado por
el doctor Fernando Guiñazú Lemos, médico oftalmólogo, especialista en Cirugía Refractiva e integrante del Instituto Oftalmológico Guiñazú de la provincia de Mendoza.
"En particular, la exposición a los rayos solares (ultravioletas A y B) está muy vinculada con la posibilidad de sufrir quemaduras corneales o queratoconjuntivitis. Por otro lado, si pensamos en el largo plazo, también influyen en la progresión de determinadas enfermedades de la retina y la catarata", expresó el doctor Guiñazú Lemos, también secretario adjunto del Consejo Argentino de Oftalmología (CAO).
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Esto quiere decir que no debemos pensar en las gafas como artículos puramente estéticos sino que tenemos que fijarnos que sirvan para disminuir el deslumbramiento y frenar o amortiguar la luminosidad solar, todo ello sin afectar la apreciación de los colores y el contraste de las imágenes. Además hay que tener en cuenta que utilizar anteojos de sol que únicamente tengan los cristales de color pero que no protejan de las radiaciones ultravioletas, es más perjudicial que no usarlos", amplió el especialista y apuntó una última consideración respecto a las gafas: "Dado que la radiación no se percibe ni afecta al ojo únicamente de frente o en forma directa sino que también lo hace en forma tangencial (incluso pudiendo inducir el desarrollo de una patología conocida como pterigion y que consiste en el crecimiento anormal de tejido sobre la córnea), es fundamental que las patillas sean lo suficientemente anchas como para cubrir los laterales".
Ya que el verano también es la estación propicia para la transmisión de enfermedades oculares, ya sean bacterianas o virósicas, hay que tomar precauciones antes de meterse a una pileta entre las cuales se destaca el uso de antiparras o gafas de natación que, incluso, pueden ser recetadas y estar graduadas.
, refirió Guiñazú.
"Finalmente -agregó el especialista- nunca deben utilizarse lentes de contacto cuando se esté en el agua, sea del mar o de la piscina, ya que éstas pueden contaminarse y causar infecciones muy graves en el ojo".
- Estar atentos a la aparición de síntomas de irritación o alergia.
- Utilizar anteojos de sol homologados. En caso de que "se nieguen", procurar el uso
de una gorrita. visera o sombrero.
- No olvidar valerse de estos consejos también en los días nublados.