Lo echaron de un boliche y por venganza comenzó a los tiros y mató a un joven

El terrible hecho ocurrió el domingo por la madrugada en un local bailable de Rosario. Un joven fue retirado por el patovica y por ello volvió con una pistola y comenzó a disparar contra el frente del lugar

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Una descomunal balacera estremeció al grupo de jóvenes que la madrugada del domingo estaba en la puerta del canto-bar El Rey, en pleno centro rosarino.

Un pibe, que un rato antes había sido expulsado del local, regresó sobre sus pasos y vació el cargador de una pistola 9 milímetros contra el frente del boliche.

Una de las balas le atravesó la espalda a un joven que, malherido, fue llevado al Hospital de Emergencias, pero falleció ayer a la tarde, doce horas después del ataque.

Matías Fernando Vaudagna tenía 18 años y era el hijo de Ana María, la dueña de El Rey, un local que según la Policía está habilitado por la municipalidad como bar con amenización musical y está situado en Urquiza 1134, entre Mitre y Sarmiento.

A las 4:30 del domingo, Matías estaba con un grupo de jóvenes en la puerta del boliche y, al parecer, planeaba regresar a su domicilio.

El vocero consultado señaló que cerca de las 4 un patovica había "sacado" del local a un muchacho porque había tenido una "conducta inadecuada".

Antes de que traspasara la puerta, el pibe había respondido al custodio con una intimidación por su decisión de echarlo del boliche. "Voy a volver, ya van a ver", exclamó.

Media hora después, desenfundó una pistola 9 milímetros y sin decir una palabra, gatilló el arma contra el frente del local, publica el portal La Capital de Rosario.

La balacera fue tremenda, dijeron los investigadores. Algunos tiros perforaron la fachada del comercio y otros impactaron en un Fiat Regatta y en un Fiat Uno que estaban estacionados a pocos metros de alli.

En ese momento Matías sólo atinó a protegerse de la lluvia de balas y se encaminó para reingresar al canto-bar de su mamá, pero un balazo le atravesó la espalda y lo desplomó al suelo.

El sargento Velázquez, que había presenciado la escena, sacó entonces su arma reglamentaria y abrió fuego contra el agresor. Le disparó dos balazos cuando corría hacia calle Sarmiento.

El muchacho trepó a una moto de color blanco guiada por otro hombre y se esfumó en dirección al sur.