Kelly Osbourne salió de un boliche en Londres llamado Mahiki en un estado deplorable. Al parecer, el cansancio físico y varias copas de más terminaron aniquilando a la joven.
La hija del roquero no podía caminar y tuvo que ser ayudada por personal del club nocturno, que la llevó hasta el vehículo y la depositó en el asiento trasero.
La joven ya fue internada en una clínica de rehabilitación de drogas a raíz de su adicción a los tranquilizantes.
Kelly admitió años a tras que podría haber muerto a raíz de su enfermedad: "Tomé tanta cantidad de pastillas que me estaba destruyendo el hígado y el estómago. Lo pasaba vomitando mientras fumaba, tomaba alcohol o cualquier droga que me llegara a las manos".
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