Encontraron ciudad perdida

Se trata de la edificación más antigua de Perú, que tiene 5.500 años. Está situada en la zona costeña de Casta y se comprobó que allí habitaron las primeras sociedades de esa civilización

Un grupo de arqueólogos descubrió una edificación de unos 5.500 años de antigüedad, la más antigua hallada hasta ahora en Perú, según hizo público hoy el diario limeño "El Comercio".

Se trata de una plaza circular hundida, situada en la zona costeña de Casma, en el departamento norteño de Áncash, que según 25 pruebas de fechado carbónico empezó a ser construida hacia el año 3500 antes de Cristo y a la que hacia el año 1600 antes de Cristo se le añadió una estructura de 180 por 120 metros.

Según el director del proyecto arqueológico Sechín Bajo, Peter Fuchs, el hallazgo apunta a confirmar que en Casma, unos 300 kilómetros al norte de Lima, se ubicaron las primeras sociedades con centros ceremoniales de lo que hoy es Perú.

"Quienes edificaron Sechín Bajo tuvieron un alto conocimiento arquitectónico y constructivo. Esto se ve claramente en el manejo que le han dado a los materiales para que los edificios sean consistentes", dijo Fuchs. El material predominante es la piedra canteada trasladada desde cerros cercanos.

Según los expertos, la plaza circular servía para que las personas se reunieran y socializaran. En un segundo momento se construyeron edificaciones en las zonas adyacentes y un tercero se realizó la edificación grande, que consta de dos patios alineados y rectangulares que a la vez se subdivididen en cuatro patios con esquinas curvadas y muros con nichos.

Uno de los hechos que más sorprendió a los arqueólogos fue el hallazgo en uno de los muros de un alto relieve con la figura del degollador, pues se creía que ese personaje, que reúne dos elementos básicos del pensamiento religioso andino, el felino y la serpiente, era de una etapa más reciente.

"La arqueología peruana se encuentra por primera vez frente a la representación de un personaje que permanecería vigente unos 3.000 años, hasta el final de la cultura Moche, que es cuando desaparece como figura representada aunque es casi seguro que se mantuvo dentro del pensamiento del poblador andino por mucho tiempo más", afirmó el asesor científico del proyecto Sechín Bajo, Jesús Briceño.

Para Fuchs, "este relieve nos ha sorprendido mucho, porque se trata de un personaje con dientes felinos que luego sería muy recurrente en la iconografía Chavín". En la representación, el Degollador tiene un cuchillo ceremonial en la mano derecha y una serpiente en la izquierda.

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