La receta de los "sabios" contra la desocupación

Un hombre que perdió el trabajo a los 50 años escribió un libro sobre la salvación de la filosofía. Recurrió a los grandes pensadores de la historia para aliviar su pesar. Sus consejos

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El diario de un desocupado que da las gracias a Sócrates, Spinoza y Montaigne es un ensayo que reporta las funciones prácticas y curativas del pensamiento. El fin: no rendirse a pesar de los problemas de la vida. El remedio: la filosofía desde la visión de un hombre común.

Jean-Louis Cianni ahora tiene un trabajo y un cargo, pero a causa de una fusión corporativa y la consiguiente reducción de personal, había sido despedido a los 50 años y había atravesado todas las dificultades de una pérdida de este tipo, reporta el diario La Repubblica.

Entonces buscó un pretexto para seguir luchando y leyó a Sócrates, a Séneca, a Severino Boezio y a Spinoza y encontró el consuelo para su vida en la filosofía. Así nació Filosofía para un desocupado (Filosofia per disoccupati).

"Con la desocupación, incluso el cuerpo cede. Lo verifiqué conmigo mismo: en los primeros seis meses, mi brazo derecho se rehusaba a obedecer. Es una realidad estadística que se prefiere olvidar, pero la inactividad tiene repercusiones negativas sobre la salud del que busca trabajo", afirma Cianni en un pasaje dedicado a los signos somáticos de estar desempleado.

Allí reflexiona sobre la vida y el pensamiento de Spinoza, que teorizó sobre la espectacularidad del valor ontológico de mente y cuerpo y, con Pitágoras, sobre la metempsicosis del vagar de un desocupado. También con Sócrates, sobre aquello en lo que se convierte un hombre cuando se le quita el trabajo que lo identifica y le da un equilibrio. El célebre Montaigne, en tanto, le dio la fuerza de volver a amar la vida cuando una parte suya sentía que no tenía sentido.

Al principio, su pregunta fue: "para qué sirvo". Contra todo prejuicio, la respuesta se la dio la filosofía, democrática porque es accesible para todos, pero aristocrática porque no todos se le animan y fatal, porque una vez que uno se enamora, afirma, no se la deja jamás.

Sobre todo, Cianni rescata el rol original que tuvo esa ciencia: lo práctico, una ayuda para vivir, un instrumento para cambiar la propia visión del mundo. El italiano Moreno Montanari es uno de los pioneros de esta rama, y afirma que la disciplina puede curar y ayudar a encontrar las propias soluciones (La filosofia come cura).

Para alejar aún más los prejuicios sobre la eficacia de la filosofía en ámbitos prácticos de la vida, se reveló el uso de la astrología por parte de "serios" pensadores para verificar sus ideas. Freud, Jung, Hillman, Pessoa, Kundera, Fellini y otros recurrieron a manuales de astrología como instrumento terapéutico.