Una historia que se repite en otros jóvenes arqueros

La muerte del ex arquero de Boca y la Selección Nacional, Gustavo Eberto, se suma a otras que también sacudieron al mundo del fútbol. Es la tercera que se produce en menos de tres años

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La tragedia volvió a tocar las puertas del fútbol argentino, esta vez para llevarse la vida del arquero Gustavo Eberto, un joven de 24 años que había emprendido tiempo atrás una dura lucha contra el cáncer.

El jugador, que se había visto obligado a abandonar la actividad para retomar su tratamiento, fue reconocido por su paso por Boca, en donde comenzó su carrera, y por la Selección juvenil argentina, con la que se consagró campeón sudamericano en Uruguay 2003.

Tristes noticias como la de Eberto se sucedieron tiempo atrás y afectaron al mundo del fútbol en general y al club Independiente en particular.

Lucas Molina falleció el 11 noviembre 2004, a los 20 años, tras sufrir un paro cardíaco.

El joven arquero había atajado en los juveniles de Hugo Tocalli y comenzaba a dar sus primeros pasos en la máxima categoría. Se recuerda, por ejemplo, su gran actuación en un clásico ante Boca, en noviembre de 2003, que terminó en empate.

Debutó el 30 de octubre de 2003, en la derrota del equipo de Avellaneda 1-0 ante Vélez, y llegó a jugar un total cinco partidos en Primera.

Poco después, el 25 junio de 2005, moría a los 17 años Emiliano Molina, también arquero de Independiente que dos semanas antes había sufrido un accidente de tránsito ocurrido en el Puento Pueyrredón, cuando su vehículo chocó con la parte trasera de un camión.

Como consecuencia del accidente, Molina perdió un ojo y sufrió múltiples traumatismos. Agonizó durante dos semanas y murió en el Hospital Fiorito.

El jugador también pasó por los juveniles nacionales, siendo el primer arquero de las selecciones Sub 16 y Sub 17, en 2004 y 2005.

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