Harán by pass gástrico a suboficial de la Armada discriminada

Con 33 años, Elma Díaz mide 1,55 y pesa 120 kilos. En 2006 había reclamado a su Obra Social la cobertura de la cirugía para mejorar su calidad de vida dado el fracaso padecido por los tratamientos anteriores

La suboficial de la Armada Argentina, Elma Inés Díaz, finalmente será sometida mañana a la cirugía de by pass gástrico.

Elma Díaz, suboficial segundo de la Armada Argentina, sufre de obesidad mórbida dado que a sus 33 años pesa 120 kilos y mide 1,55 metros. Su delicado estado de salud la impulsó en 2006 a reclamar judicialmente a la Obra Social de la Armada la cobertura de la cirugía de by pass gástrico para mejorar su calidad de vida debido al fracaso padecido por los tratamientos anteriores.

El accionar judicial -que no es nada más que el ejercicio de un derecho constitucional- le trajo aparejada una serie de intimidaciones y repudio por parte de algunos de sus superiores jerárquicos, según explicó su abogado Jorge Monastersky.

Sin embargo, ello no fue suficiente para desalentar a la Suboficial a continuar sus reclamos. Ése fue el comienzo de una multiplicidad de hechos intolerantes por parte de altos funcionarios de la Armada, en perjuicio de la misma.

Elma Díaz fue examinada por más de 30 médicos del Hospital Naval y sometida durante largos meses a distintos análisis y controles. Allí resultó apta para ser operada de acuerdo con el informe emitido por la Junta Médica.

A pesar de ello, el ?malestar? producido a la Fuerza, tal como le habían advertido, era cada vez más notorio y humillante debido a que el nivel de las agresiones aumentaban permanentemente.

Cabe agregar que, como Elma Díaz es miembro de una fuerza militar en donde se rigen por la relación de mando y obediencia, ella estaba absolutamente impedida de contestar a tales agresiones. En este sentido, el sufrimiento psíquico fue evidentemente más profundo por la impotencia.

Como si todo esto fuera poco, el pasado 9 de octubre fue directamente amedrentada tras ser nuevamente convocada a una junta médica en el Hospital Naval con motivo de la obesidad que padece. Insólitamente, los médicos comenzaron a efectuarle preguntas de índole personal que nada tenían que ver con el motivo de su citación. Entre ellas: ¿Vos vivís en tal dirección...?; ¿Tenés una hija?; ¿Vos la vas a buscar al colegio?

Especialmente, el doctor Barbella, quien como profesional del arte de curar debe guardar cierto decoro y respeto a sus pacientes, le decía ?Con la operación vos te vas a morir... O ¿sabés cómo vas a terminar? Obesa, inválida e infeliz el resto de tu vida.?

Por su parte, el Subdirector del Hospital Naval de ese momento, capitán de navío Aníbal Robinson, le advirtió que su situación era similar a la de un perro rottweiler; y no dudó en hacer la siguiente analogía entre Díaz y el animal al afirmar que ?Si yo al perro le pongo una soga y lo tengo acá, come lo que yo le doy, pero si yo le saco la soga corre, come, se llena el estómago y revienta.?

Evidentemente, esta lamentable, intimidante y desafortunada analogía no se condice bajo ningún punto de vista con la imagen de un profesional de la medicina y mucho menos con un subdirector de un hospital.

El Ministerio de Defensa precedido por la Ministra Garré había ofrecido amplio apoyo a Díaz al tomar conocimiento de los gravísimos hechos denunciados. En febrero, la ministra y la coordinadora de Derechos Humanos, Iliana Arduino, mantuvieron una reunión con Díaz y su abogado.

En la mencionada reunión, el doctor Monastersky expresó su preocupación por el estado de salud de su defendida, la falta de cobertura por parte de la Obra Social DIBA y por los derechos constitucionales que se le estaban vulnerando a la suboficial.

Dada la gravedad de los hechos denunciados, la ministra Garré ordenó que, independientemente del proceso judicial iniciado, que en estos momentos está a la espera del dictado de la sentencia, se le realice el by pass gástrico. Ello, atento a que la salud es un derecho garantizado en nuestra Constitución Nacional.

Elma Díaz aseguró que ?esta cirugía es la posibilidad que tengo para mejorar mi calidad de vida y por la que vengo peleando hace muchos años, ya que no hay una ley que ampare a la gente enferma de obesidad. Ojalá nuestras autoridades tomen conciencia de que la obesidad es una enfermedad y no una simple cuestión estética.?

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