Bien conocido por ayudar a quitar arrugas de la mirada y quitar ceños fruncidos en las frentes, el Botox, el más famoso procedimiento cosmético, está de manera creciente siendo usado en el cuello, para suavizar arrugas horizontales o disminuir líneas verticales.
"Ahora los rostros tienen mucha atención, la gente presta en general mucha más atención al resto del cuerpo", dice Neil Sadick, dermatólogo de Manhattan y presidente de la Cosmetic Surgery Foundation, el brazo de investigación y educación de la American Academy of Cosmetic Surgery.
Usa el procedimiento en docenas de pacientes, la mayoría mujeres en los últimos 40 y los 50, con arrugas desde el rostro hasta el pecho, las que emergen con la edad. Explica que en el cuello, después de años de usarlos, los músculos se hipertrofian y se vuelven más prominentes, y el Botox ayuda a relajarlos.
El costo es de u$s600 a u$s1000 el tratamiento y los riesgos son raros: una pequeña y usualmente temporaria molestia al tragar, dice la dermatóloga de Manhattan Francesca Fusco. Mas aclara que los cantantes debieran evitar el procedimiento porque cambia la voz, según la especialista.
De todo el Botox que se puso con Sadick, Rosalie O'Hara, de 58 años, dice que con lo que más feliz está es con su cuello, donde se viene inyectando hace un año. "Está más suave", dice la jubilada que vive en Cliffside Park, Nueva Jersey. "No creía que iba a quedar así de bien".
Los procedimientos no quirúrgicos crecieron 747% desde 1997 a 2006, según la American Society for Aesthetic Plastic Surgery.
"No es que haya algo malo con la cirugía, es que la gente la puede retrarsar y verse un poquito mejor, por qué no", dice Fusco. Además del Botox, Fusco usa radiofrecuencias, una técnica llamada Thermage, para ayudar a definir la línea debajo de la mandíbula, que sale u$s2.500 por cuello.
El Botox no será útil para aquellos que realmente tienen "papada", dice David Watts, cirujano plástico en Nueva Jersey. Para la gente con mucha grasa, hace una combinación de Botox con un mini lifting, con incisiones justo detrás de la oreja. Sus pacientes son en su enorme mayoría mujeres: "Los hombres pueden engañar y dejarse crecer la barba", afirma.
El Botox, sea en la frente o en el cuello, "está casi comenzando" ahora, dice O'Hara. "Ponerse viejo, el fin físico de todo esto, justo te sitúa contra el futuro. Estas técnicas parece que dan término a esas cuestiones de modo mágico".