¿El fin de la servilleta tal como se la conocía?

Es una intensa transformación cultural de la mesa argentina, que tiene su correlato en cifras. Retrata otro comportamiento del comensal local que sorprende. Sepa por qué

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A veces lo más cotidiano pasa desapercibido en absoluto y a lo largo de años termina por modificar su esencia, al punto de resignificarse y llamar la atención de los propios protagonistas.

Éste es el caso de la servilleta, sin duda alguna. Durante décadas, los hogares argentinos sustituyeron su formato en los almuerzos y cenas: primero se pasó de la tela al papel por su practicidad y bajo costo. Y ahora, se produjo un nuevo reemplazo: de un papel a otro papel.

¿Cómo es posible? Hace años ya que se prefiere al llamado "rollo de cocina" en el "day a day" y la servilleta de dos pliegues adquirió el estatus de artículo elegido para un evento familiar, una reunión, una fiesta de cumpleaños, en fin, toda fecha importante o de corte de rutina.

Para conocer si esta percepción -de que la servilleta quedó para "las visitas" y lo que se pone todos los días en la mesa es el rollo- era correcta se consultó a fuentes del mercado.

La idea era corroborar también si lo que se ve en los supermercados ?changos con rollos y no servilletas, y más espacio en góndola del
primero- tiene su correlato en cifras concretas.

Se llamó primero a las papeleras. Una de las más importantes del mercado ratificó el dato, aunque sin números concretos. Otras también lo hicieron.

"Nosotros tenemos un mayor consumo de rollos de cocina, que se usan como servilletas, éstas se venden también, pero es mayor la demanda del rollo. Y esto es estable. En la reposición, se nota que el rollo tiene más salida", dijo Marianela Leikam, jefa de Ventas de la Papelera Rosato SA.

Desde Papelera Tucumán, se indicó que hubo un incremento tanto en el consumo de una y de otra y que, en proporción, esto se mantiene.

Por otra parte, los datos consignados por la consultora CCR resultaron también favorables a la percepción del cambio de la servilleta por el papel del rollo de cocina. Según sus últimos informes, la diferencia de facturación 2005-2006 de ambos productos en hipermercados, supermercados y discount indica para el papel de cocina un crecimiento de 20,5% y para las servilletas, 15 por ciento.

Una alta fuente del sector consultada, que prefirió mantener el anonimato, indicó que las cifras del mercado del papel son contundentes.

Aunque es un dato de 2005, el último al que se tuvo acceso, en todo el país se realizarían por año unas 55 millones de compras de rollos de cocina y 15 millones de compras de servilletas.

Obviamente, la facturación reflejaría una diferencia aún superior: la venta de rollos de cocina superaría los $100 millones anuales en todo el país, por un volumen (cantidad de rollos) superior a los 155 millones; mientras que la facturación de servilletas llegaría a $27 millones por un volumen superior a los 1.300 millones de unidades.

Más allá de la justeza o no de los datos, lo que se tiene por seguro es la identificación subjetiva con el dato: muchos tienen en un cajón a las hoy "viejas" servilletas de tela y sobre la mesa o incorporado en alguna pared al portarollo.

Este cambio -que no es actual sino un proceso iniciado hace por lo menos un lustro- tiene además la peculiaridad de que el papel no sólo es un auxiliar indiscutido de los comensales (para muchos por ser su hoja más grande y gruesa) sino también que se utiliza para limpieza (por caso, de vidrios) o para la fritura como un absorbente ideal.