Cuando surgen las discusiones futboleras acerca de los títulos que ha sumado cada club a lo largo de la historia son varios los factores que entran en juego: desde si cuentan o no los campeonatos del amateurismo, pasando por algunas copas de menor jerarquía que siempre aparecen en los registros, hasta si los logros nacionales valen más que los internacionales.
Y cuando se pasa al terreno de las cargadas, un chiste inevitable es aquel que dice que en La Plata la mitad de los autos no tiene bocina, ya que Gimnasia nunca tuvo oportunidad de festejar un título profesional en su historia centenaria.
No obstante, hace exactamente 13 años, el 30 de enero de 1994, el ?Lobo? derrotó en el partido decisivo 3-1 a River y se adjudicó la Copa Centenario, en conmemoración del cumpleaños número 100 de la AFA, lauro que la propia entidad madre del fútbol argentino no se esmeró demasiado para que sea reconocido como ?oficial?, o al menos para que el hincha medio lo reconozca como tal.
Ese día, Gimnasia formó con Javier Lavallén; Guillermo Sanguinetti, Pablo Morant, Darío Ortiz y Sergio Dopazo; Pablo Fernández, José María Bianco, Pablo Tallarico y Gustavo Barros Schelotto; Guillermo Barros Schelotto y Hugo Romeo Guerra. El entrenador fue Roberto Perfumo, pero los cinco partidos previos habían sido dirigidos por la dupla Carlos Ramacciotti- Edgardo Sbrizza.
El partido, dirigido por Javier Castrilli, se jugó en ?El Bosque? y los goles fueron convertidos por Guerra, Fernández y el mellizo Guillermo, en tanto que Lavallén le detuvo un penal a Guillermo Rivarola. Facundo Villalba había marcado el empate parcial.
Antes, el equipo platense había derrotado en un ida y vuelta (1-0 y 0-0) a su archirrival histórico, Estudiantes, luego a Newell?s por la mínima, a Argentinos por 2-1 y, antes del choque final, igualó en dos con Belgrano, en Córdoba, y luego se impuso en los penales por 4 a 3.
La historia parece ser injusta con Gimnasia en particular y con gran parte del fútbol argentino en general (el amateurismo, por caso), sobre todo teniendo en cuenta que en las vitrinas de los principales clubes lucen trofeos cuya velada pocos recuerdan.
La del ?Lobo? más popular también cuenta con la copa del título obtenido en 1929, uno de los últimos campeonatos disputados antes del advenimiento del profesionalismo. Así las cosas, tal vez sus hinchas tengan razones para enojarse cuando se minimizan sus logros.