Brasil comienza hoy en la ciudad alemana de Konigstein la recta de final de su preparación en busca del sexto título mundial de su historia. La goleada por 4-0 sobre la selección de Nueva Zelanda cerró el domingo el ciclo de ajustes emprendido por Carlos Alberto Parreira y sus veintitrés elegidos el 21 de mayo en Suiza.
Los de Parreira apabullaron por 8-0 a la selección de Lucerna y Kaká emergió como el más regular entre la constelación de estrellas.
Ronaldo fue el centro de nuevos debates periodísticos en relación con su peso y Ronaldinho Gaúcho arrebató corazones de los aficionados, especialmente el de una compatriota que regateó con velocidad y malicia a la seguridad para entrar en la cancha y darle un abrazo sobre la grama.
El conjunto "canarinho" llegó ayer, pasada la medianoche, a Konigstein, una ciudad de 18.000 habitantes a veinte kilómetros de Fráncfort, que transformó su vida apacible en una ruidosa fiesta teñida con los colores verde y amarillo.
Los futbolistas dedicaron el lunes al reposo, pocas veces se asomaron a las ventanas de sus habitaciones y no salieron a la calle, frustrando así a centenas de hinchas que se exprimieron entre policías y periodistas para obtener un autógrafo de sus ídolos.
Los favoritos de todos para conquistar la decimoctava edición del Mundial ocupan un imponente hotel de cinco estrellas inaugurado en 1009 por el emperador Guillermo II. El albergue, que fuera originalmente residencia de descanso, tiene hoy 105 habitaciones y como marco los exhuberantes bosques del Taunus.
Desde sus balcones los jugadores tienen una vista privilegiada sobre la llanura Rin-Meno, asiento del centro financiero de Fráncfort, donde se concentra la actividad económica del estado federado de Hesse.
La ciudad de Konigstein, que a finales del siglo XIX comenzó a convertirse en lugar de recreo y veraneo de los ricos y famosos de Fráncfort, será el cuartel general de Brasil hasta el 16 de junio.
En la semana de entrenamientos que resta al debut contra Croacia, el día 13, el equipo se dedicará a repasar el libreto táctico, en el que la principal atracción es el "cuadrado mágico", y a corregir los errores en defensa exhibidos en los partidos jugados en Suiza.
Desde el martes los brasileños se entrenarán en doble jornada en una cancha especialmente adaptada y bautizada para la ocasión como "Zagallo Arena", en honor a Mario Jorge Lobo Zagallo, uno de los protagonistas de cuatro de las cinco conquistas mundiales de Brasil.
Una práctica excepcional se registrará el jueves, cuando los jugadores y los preparadores se trasladarán veintidós kilómetros hasta la vecina Offenbach. Será el último día en que los jugadores se entrenarán con hinchas en los graderíos antes de encarar el Mundial. La Confederación Brasileña de Fútbol prevé una romería de 25.000 personas.