Mario Burgueño, vicepresidente de la Federación Empresaria de Buenos Aires y directivo de un frigorífico, señaló esta mañana que lo mejor es que el procesado Miguel Campos se fuera, porque complica al presidente Kirchner y al país.
"El problema de Campos es que cree que es más vivo que los demás mortales. Tendría que dar un paso al costado porque su actitud le hace mal al Presidente (Néstor Kirchner) y a la Argentina", comentó el agropecuario en declaraciones a Radio 10.
Campos le otorgó el beneficio de la cuota Hilton a diversos frigoríficos que "no cumplían no con uno, sino con muchos de los requisitos que se deben tener para exportar carne", agregó el empresario.
"Yo lo conozco hace mucho tiempo a Campos y tendría hacer terapia, porque tiene graves problemas emocionales", dijo Burgueño.
Según señaló el empresario, "Campos llegó el 31 de mayo del 2003 de la mano del gobernador Felipe Solá y de Roberto Lavagna. Cuando Felipe era secretario de Agricultura, Campos se desempeñaba como agregado agrícola argentino en Brasil y ahí cobraba cerca de 10 mil dólares por mes".
Ayer, el secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación, fue procesado sin prisión preventiva por presuntas irregularidades en la distribución de la cuota Hilton entre el 2004 y 2005, y se le trabó un embargo por 10 millones de pesos.
El fallo fue dictado por el juez federal Rodolfo Canicoba Corral, quien dictó el procesamiento por la presunta comisión de los delitos de "administración infiel e incumplimiento de los deberes de funcionario público".
La resistencia de Campos
El jefe de Gabinete del la Secretaría de Agricultura, Patricio Lamarca, señaló en declaraciones a Radio 10 que el procesado Miguel Campos, "por ahora", no tiene pensado presentar su renuncia. "Esta en plenitud de sus funciones", señaló.
En este contexto, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, sostuvo que el Gobierno no tiene previsto pedirle la renuncia al secretario de Agricultura, Miguel Campos, procesado por un presunto caso de corrupción, "en tanto y en cuanto", dijo, ese fallo no está firme y va a ser "apelado" por el funcionario involucrado.