Las cabalgatas largas o los viajes en moto se volvieron una alternativa muy atractiva de hacer turismo, cuya demanda se expandió en los últimos años a un ritmo que hizo crecer la oferta de estos servicios en todos los rincones del país.
Así, andar a caballo pasó de un simple paseo de unas horas, complemento de otras actividades en cualquier lugar de veraneo, a ser una verdadera aventura en la cual se puede subir un cerro, atravesar un río y hasta emular el Cruce de Los Andes que hizo San Martín en su lucha por la independencia americana.
En la Patagonia, en Salta, en Iguazú y en Mendoza, se pueden hacer cabalgatas con destino a sitios donde muchas veces no es posible llegar en vehículo, y a pié se vuelve dificultoso, informó la agencia DyN.
La tranquilidad de andar al trote, el detenerse y hacer un fogón en el sitio donde a uno más le gusta, e iniciar una ronda de mate rodeado de un frondoso bosque o a la orilla de un lago, son elementos que le dan un atractivo distinto a la cabalgata.
Fernando Escudero, un salteño que organiza cabalgatas desde hace una década por todo el país, explicó que "la gente elige cada vez más esta forma de viajar y conocer, distinta a subirse a un micro o un auto, y andar de un lado para el otro".
"La cabalgata permite andar casi al paso de una persona, detenerse en cualquier parte a contemplar paisajes, que muchas veces cuesta alcanzar a ver si uno anda en un auto", señaló Escudero. Destacó que "se trata de una propuesta diferente a pasar un verano en la playa, es otro ritmo".
Las cabalgatas muchas veces se organizan en grupos, se viaja durante días recorriendo alguna zona del país, se duerme en carpas en la cima de una montaña o a la vera de un arroyo.
Los lugares más elegidos por quienes gustar de andar a caballo son los valles salteños, las montañas y los glaciares patagónicos, las selvas mesopotámicas, las sierras cordobesas y la Cordillera de los Andes.
En dos ruedas
Otra forma de recorrer y conocer, sin perder el contacto con la naturaleza, pero a la velocidad del viento, puede ser viajar en moto, una actividad hasta ahora organizada casi exclusivamente por pequeños grupos amantes de las "dos ruedas".
Así como el caballo, la moto también muchas veces llega adonde el auto no puede, a través de senderos angostos y restringidos.
"Es para quienes gustan de la velocidad, pero no quieren sentirse encerrados", explicó Marisol Sciorto, responsable de ventas de Burco Adventure, empresa que introdujo en el mercado argentino la oferta de hacer excursiones, sin que uno deba llevar su propia moto.
Burco ofrece conocer la Patagonia en moto, a bordo de BMW de última generación, haciendo noche en sus exclusivos lodges en Bariloche, y en Lago Yunque y Bahía Mala en Chile.
"Es un producto casi nuevo en el país. Hasta ahora los viajes los organizan los propios clubes de fanáticos de las motos, pero no hay empresas que se dediquen a ofrecer paquetes de excursiones, con moto y alojamiento incluido", puntualizó Sciorto, quien precisó que "es posible también organizarlos con campamentos".
Los amantes de la moto descubrirán el placer de recorrer kilómetros de rutas asfaltadas o de ripio, entre estepas, montañas, selvas, recorriendo riberas de ríos y bordeando lagos.
El viaje permite recorrer todo los escenarios naturales de la Patagonia, como el Parque Nacional Los Alerces, los ríos Palena y Malito, Lago Rosario, el puerto de pescadores de Raúl Martín Balmaceda, la vieja estación de tren Patagonian Express, y el museo de Leleque.