¿Es usted pesimista? Qué le puede acarrear a su salud

Esperar lo peor no ayuda, dicen los psicólogos. Según estudios de expertos en los Estados Unidos, el pesimismo trae aparejado otra serie de inconvenientes para la vida. Cómo encarar una vida optimista

Guardar
  162
162

Psicólogos norteamericanos afirman que pensar en negativo no evita la desilusión. En una investigación que publica la revista Nature. Dicen, sin embargo, que el optimismo se puede aprender.

"Esperarse lo peor no ayuda", dicen los estudios nuevos sobre el pesimismo. "Esperar lo peor de las situaciones no sirve para preservarse de la desilusión, ni siquiera cuando los hechos confirman las previsiones nefastas", añaden.
 
"Es mejor ser optimista y equivocarse que haber sido pesimista y tener la razón", decía Albert Einstein, recuerda el diario italiano La Repubblica, pues la investigación se encarga de confirmarlo.
A partir del estudio de 80 estudiantes con sesiones de exámenes, demostraron que "los que estaban convencidos de haber hecho mal la prueba tenían psicológicamente un estado de preocupación y postración, aunque sabían que habían hecho una prueba más difícil que los que no conocían el resultado final".

Se confirma que las reacciones de las personas a las desolusiones difieren justamente en las expectativas generales de la vida. "Quien piensa que cometió un error se siente peor, independientemente del resultado final, que quien se prefigura mejores expectativas", dijeron Margaret Marshall y Jonathon Brown, los responsables del estudio.

Quien tiene pensamientos tristes fruto de una visión negativa de la vida, los que dicen "mejor estar preparados para lo peor", no soportan frustraciones. Y no es fácil corregir este temperamento pesimisma, dicen los investigadores. La causa puede ser inseguridad o falta de autoestima, que luego condicionan el carácter entero de la persona.
 Al contrario de los optimistas, que están más en la consecución de objetivos que en los obstáculos hallados o los errores cometidos. Estos también son capaces de dotar de esperanza a las acciones que emprenden porque pueden focalizar la energía en otro lado que no sea el miedo a fracasar. Esas parálisis por miedo a errar tienen severas repercusiones en el cuerpo y en la mente.

Es parte de la vida sana no el verla color de rosa pero sí con optimismo. El sistema inmunitario decae cuando la tristeza abunda.
Para eso, las personas deben escucharse, buscar explicar las cosas sin grandes respuestas y menos negativas, invertir la energía en la intuición, y saber que no hay efectos devastadores si algo no sale bien.
 Mantener diálogo constante consigo mismos y esforzarse por pensar en positivo no es la cura total, pero los pesimistas verán que es mucho más fácil ganar o al menos vivirán más tranquilo con eso.