Un aparente suicidio complica el caso Livedoor en Japón

El fraude empresarial que desplomó a la bolsa nipona no para de sorprender. Un ejecutivo que iba a ser interrogado en la investigación, apareció con sus venas abiertas en un lujoso hotel al sur del país

El aparente suicidio de un directivo de una empresa registrada el lunes pasado en relación con el escándalo Livedoor anticipa mayores complicaciones en la investigación de esta firma de internet, sospechosa de prácticas financieras ilegales.

Según informó hoy la policía, Hideaki Noguchi, de 38 años y vicepresidente de la casa de valores HS con sede en Tokio, fue encontrado, el miércoles, con las venas abiertas en un hotel de Naha, la capital del archipiélago de Okinawa, en el sur de Japón, y falleció al ser trasladado a un hospital.

La empresa HS fue incluída en la amplia redada lanzada por la Fiscalía de Tokio y las autoridades financieras niponas sobre varias compañías relacionadas con Livedoor, firma de internet presidida por Takafumi Horie, joven estrella del mundo empresarial japonés.

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La masiva cobertura mediática generada por las pesquisas en la sede de Livedoor y el domicilio de Horie, en el elegante complejo de Roppongi Hills, en el centro de Tokio, fue seguida esta semana por el pánico en la bolsa tokiota.

El índice Nikkei perdió casi mil puntos entre el martes y el miércoles, y los masivos pedidos de venta de acciones de Livedoor y del sector informático saturaron la capacidad de los ordenadores del primer mercado bursátil de Asia.

La bolsa de Tokio se vio obligada a recortar en veinte minutos las negociaciones del miércoles y adoptó, de forma indefinida, una jornada vespertina con media hora menos de negociaciones.

Los casos que centran la investigación fiscal conciernen a la compra por parte de una filial de Livedoor de la editorial MoneyLife el año pasado y la posibilidad de que el grupo de Horie falsificara los resultados del año 2004 para mostrar beneficios, cuando en realidad había terminado en números rojos.

Según la prensa local, los investigadores sospechan de que Livedoor implicó a otras dos empresas en transacciones ficticias para ocultar pérdidas de 1.000 millones de yenes (8,3 millones de dólares) y mostrar beneficios anuales de 1.400 millones de yenes (11,6 millones de dólares).

Livedoor emitió hoy un comunicado en el que asegura que, tras una investigación interna, no encontró ninguna irregularidad en sus prácticas.

Sin embargo, en la redada del lunes se confiscaron ordenadores personales de los ejecutivos y las primeras filtraciones a la prensa revelaron que los correos electrónicos internos muestran el uso deliberado de información falsa o manipulada.

Según el diario económico Nihon Keizai, los ejecutivos de Livedoor Marketing planearon un falso anuncio de fecha de adquisición de MoneyLife para una operación que deparó fuertes beneficios y encareció sus títulos.

Los rumores en torno al presunto suicidio de Noguchi apuntan a que el registro de su empresa podría revelar también datos clave en la investigación sobre el uso de información manipulada.

Noguchi entró en el hotel de Okinawa el miércoles por la mañana y dos horas después, tras cortarse las venas de las muñecas con un cuchillo de cocina, alertó a los empleados del hotel con un timbre de emergencia.

Sin embargo, fuentes de la Fiscalía dijeron que el vicepresidente de HS no estaba en la lista de futuros interrogados en el caso.

Quien sí habrá de responder a la Fiscalía es el presidente de Livedoor, Horie, según indicó la agencia Kyodo.

Horie, de 33 años, fundó Livedoor en 1996 y el espectacular crecimiento de su firma lo convirtió en una estrella del panorama financiero nipón, al desafiar las estrategias tradicionales con sus compras hostiles.

Este hombre, que siempre ha mostrado su desdén por las corbatas, es el ídolo de millones de jóvenes de la generación de las "puntocom" deseosos de romper con las prácticas anquilosadas del Japón del "milagro económico" de los años sesenta.

Además, Horie se ha granjeado la admiración de políticos nipones y de empresarios extranjeros, deseosos también de tender una cabeza de puente en el cerrado mundo nipón de las finanzas.

Mientras se suceden las pesquisas sobre el caso Livedoor, la bolsa de Tokio pareció retomar la normalidad poco a poco.

Así, el ánimo inversor de la bolsa de Tokio repuntó hoy y el índice Nikkei sumó al cierre un 2,31 por ciento que le permitió acabar la jornada con 15.696,28 puntos.

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