EFE.- La hipótesis cada vez más probable de que salgan victoriosos en las municipales del próximo domingo varios candidatos que tienen cuentas pendientes con la justicia parece venir a demostrar lo cierto de la máxima "el delito compensa".
Ni siquiera la retirada del apoyo de sus antiguos partidos, el gobernante Socialista (PS) y el Social Demócrata (PSD), que les ha obligado a presentarse como independientes, ha disuadido al electorado que pone de manifiesto en las encuestas su respaldo mayoritario.
De los tres casos más comentados, el que ha merecido mayor espacio en los medios de comunicación lusos es el de la ex alcaldesa socialista Fátima Felgueiras.
Felgueiras, que fue primera regidora de la localidad homónima en el norte de Portugal, huyó a Brasil en mayo de 2003 al saber que iban a decretar su ingreso en prisión preventiva, por 23 delitos de corrupción o tráfico de influencias que pesaban sobre ella.
La ex alcaldesa planeó su regreso a Portugal pocas semanas antes de las elecciones y el día de su llegada una jueza local la dejó en libertad condicional y ella se lanzó a la campaña electoral.
El pasado 23 de septiembre, un sondeo anticipó una arrolladora victoria de Fátima Felgueiras en las municipales y provocó una fuerte conmoción en la política portuguesa, que las últimas encuestas confirman con no menos del 33 por ciento.
Como Felgueiras, Valentim Loureiro, alcalde de Gondomar, una localidad de la periferia de Oporto, puede ganar las elecciones municipales con más del 50 por ciento de los sufragios, pese a estar acusado de complicidad en un escándalo de corrupción en el mundo futbolístico.
Loureiro, militante del PSD, ahora repudiado por su partido, y presidente de la Liga de Fútbol Profesional, es uno de los 200 acusados en el escándalo de supuestas corruptelas arbitrales denominado "Silbato dorado".
El pasado 7 de abril, la Policía Judicial (PJ) lusa cerró la investigación del caso, en el que se acusa a Loureiro de varios delitos de fraude, corrupción y tráfico de influencias.
Algunos periódicos portugueses llegaron a especular si el juicio por el referido escándalo no comenzó para no "interferir" con las elecciones municipales, lo que negó la Fiscalía de la República.
Con el lema "Gondomar en el corazón", Loureiro ha mantenido una campaña populista en la que ha llegado a prometer viajes en avión hasta Lisboa, pagadas por el Ayuntamiento, a los niños que carezcan de esa experiencia.
En Oeiras, a las afueras de Lisboa, Isaltino Morais, que tuvo que dimitir como ministro de Medio Ambiente en 2003 al descubrirse que era titular de cuentas no declaradas en Suiza, también tiene serias posibilidades de ser elegido.
Morais, miembro del PSD y alcalde en varios mandatos, también ha sido repudiado por su partido y parece que desalojará a su sucesora, Teresa Zambujo, con una campaña basada en "la obra realizada" como primer edil.
Zambujo es ahora candidata oficial del PSD y acusa a Morais de "no respetar valores ni principios", pero éste parece abocado a ser elegido, sin que cuente el rocambolesco escándalo en el que llegó a decir que las cuentas de Suiza eran de un sobrino taxista, ajeno a ser titular de ese patrimonio.
En Amarante, otra localidad del norte vecina de Felgueiras, Avelino Ferreira Torres aspira a la alcaldía como independiente, pese a que como primer edil de Marco de Canaveses, fue condenado a tres años de cárcel por corrupción y tráfico de influencias.
Ferreira Torres, que ha recurrido la sentencia, resolvía en su antigua localidad a puñetazo limpio algunas discusiones políticas con los opositores, aunque en Amarante hace grandes promesas y su esposa escribe las letras de los himnos de su campaña.
El diario "Público" dedicó un reciente editorial a estos personajes y juzgaba que "en un país con una cultura de seriedad y honradez ninguna de estas figuras políticas tendría posibilidades, hasta porque la simple vergüenza les impediría presentarse".
Ante esta situación, el pasado 5 de octubre, el presidente portugués, Jorge Sampaio, propugnó la "revisión juiciosa de las leyes contra la corrupción" y medidas para que "la justicia y la moralidad sean repuestas" en su país.