Descubren test para detectar el mal de la ?vaca loca? en humanos

Científicos norteamericanos desarrollan un método para encontrar esta enfermedad a través de un análisis de sangre. Hasta ahora no había forma diagnosticar esta afección

Un test desarrollado por científicos estadounidenses podría servir para detectar por primera vez con un análisis de sangre la variante humana del mal de las "vacas locas", la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob, publica hoy la revista

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Hasta ahora, la autopsia era el único medio de confirmar el diagnóstico de esta enfermedad, que ha causado la muerte de unas 180 personas -la mayoría en el Reino Unido- y cuyo período de incubación puede ser de hasta cuarenta años.

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La revista británica recoge hoy los hallazgos de un equipo de científicos de la Universidad de Texas que ha conseguido detectar la presencia en la sangre del prión (partícula infecciosa de naturaleza proteica) causante de esa enfermedad derivada de la encefalopatía espongiforme bovina, vulgarmente conocida como mal de las "vacas locas".

Para poder llegar a identificar los priones, tuvieron que amplificar hasta niveles reconocibles su presencia en la sangre, donde, a diferencia del cerebro, se encuentran en pocas cantidades, explican los expertos.

El proceso de amplificación, aplicado a ratas de laboratorio, consiste en utilizar ondas de sonido para acelerar el proceso que utilizan esas partículas para infectar a las proteínas sanas.

Tras la aplicación de este método, los científicos consiguieron identificar priones en dieciséis de dieciocho ratones infectados, mientras que no se encontró ninguno en la sangre extraída de doce animales sanos.

"El próximo paso -apunta en el artículo el profesor Claudio Soto- será detectar partículas infecciosas en sangre de animales antes de que desarrollen síntomas clínicos y, después, aplicar la tecnología en muestras de sangre humana".

El mal de las "vacas locas" se descubrió en el Reino Unido a mediados de los años ochenta y se transmite a los humanos como la dolencia de Creutzfeld-Jakob, diagnosticada por primera vez en 1996.

Según los expertos, la detección de priones en la sangre permitiría a las autoridades limitar los casos de contagio, ya que podrían mantener alejados a los animales afectados.

Asimismo, se evitaría que el mal se transmitiera entre humanos a través de transfusiones de sangre infectada.

En diciembre de 2003, el Gobierno británico confirmó la muerte de un paciente debida a una transfusión de sangre infectada, lo que se consideró el primer caso de contagio entre humanos en el mundo.

Como respuesta, se prohibió a las personas que hubieran recibido sangre en la década de los ochenta que hicieran donaciones.

El nuevo método para detectar el prión asociado con el mal podría servir también para analizar órganos donados antes de su trasplante, apunta la revista.

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