El lado macabro de Da Vinci

Un grupo de expertos confirmó que el artista trabajaba con cadáveres, una de las prácticas prohibidas taxativamente por la Iglesia del Renacimiento

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El artista Leonardo Da Vinci podría haber desarrollado experimentos prohibidos por la Iglesia Católica a partir de prácticas necrolóficas, según afirmaron tres investigadores italianos que habrían hallado frescos pintados por el autor de "La Gioconda" en un convento adyacente a la Iglesia de la Santísima Anunciación.

Da Vinci habría vivido en forma clandestina y realizado estudios anatómicos sobre cadáveres, precisamente aquello a lo que se oponía la jerarquía eclesiástica.

Maria Carchio, Alessandro Del Meglio y Roberto Manescalchi son tres estudiosos del Instituto Geográfico Militar que, movidos por la curiosidad, revisaron los sótanos del edificio y encontraron una puerta de la Iglesia de la Santísima Anunciación que da a lo que es hoy un depósito del Convento de los Siervos de María, que servía hace cinco siglos como cuarto de huéspedes para los monjes.

En ese lugar, oculto detrás de materiales descartables, los estudiosos descubrieron algunos frescos de casi segura matriz leonardesca (con la figura del arcángel anunciador) que serían de principios del siglo XVI, cuando Leonardo pasó una temporada invitado por los monjes de la iglesia contigua. 

La razón de esta estadía se debería a que, en esa iglesia, se encuentra aún hoy una copiosa biblioteca de más de 40 mil volúmenes, que servía para los descifrar misteriosos ensayos que realizaba por entonces el inventor.

Los monjes del convento habían contratado a Filippino Lippi para los frescos que ornamentaban los aposentos para huéspedes, pero éste nunca cumplió su palabra, por lo que es posible que algún alumno de Leonardo lo hubiese reemplazado.

Las hipótesis de los estudiosos del Instituto Geográfico Militar no convencen demasiado a los expertos, que dudan de la existencia de pinturas de Leonardo auún desconocidas.

Por otra parte, si bien reconocen que, en 1501, Leonardo estaba hospedado en esa iglesia, recuerdan que ninguno de sus principales alumnos estaba con él sino que vivían en Milán ocupándose del taller a la espera de que el artista terminara sus compromisos en Florencia, entre ellos la propia "Gioconda".