Falleció Monseñor Serra, antiguo obispo de Buenos Aires

El titular de Mentesa murió de un paro cardíaco en la mañana de ayer. El cardenal Bergoglio presidirá las exequias del prelado el lunes en la Catedral, donde descansarán sus restos

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El obispo titular de Mentesa y antiguo obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Mario Serra murió ayer por la mañana en su casa del barrio de Caballito, a consecuencia de un paro cardíaco. Tenía 79 años.

Sus restos fueron trasladados a la Catedral Metropolitana, donde el lunes, a las 14,30, el Cardenarl Jorge Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, presidirá las solemnes exequias y a su término el cuerpo del prestigioso prelado será depositado en la cripta de esa catedral.

Desde ayer y hasta el momento de los funerales, la catedral permanecerá abierta durante las horas del día, a fin de que el difunto Obispo Auxiliar de Buenos Aires pueda recibir el saludo final de tantos sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles que lo tuvieron como amigo, consejero, confesor o confidente.

Un hombre de sonrisa cordial, de una franqueza iluminadora, de excelente humor, de una bonhomía incomparable fue un gran impulsor del ecumenismo y el dialogo religioso y su calidez puede señalarse comentando que cada día del año llamaba por teléfono a los esposos a a quienes le había presidido la ceremonia matrimonial.

Su breve biografía

Había nacido en Buenos Aires el 12 de marzo de 1926 y cursó estudios en los seminarios menor y mayor de Villa Devoto. Fue ordenado sacerdote el 4 de diciembre de 1949 y de inmediato fue designado en la parroquia San Antonio de Padua.

Sacerdote ejemplar en varias parroquias porteñas y capellán de varias escuelas fue canónigo del Cabildo Metropolitano, Asesor de numerosos movimientos e instituciones y el 28 de mayo de 1975 el Papa Pablo VI lo nombró obispo titular de Mentesa y auxiliar de Buenos Aires.

El 8 de agosto del mismo año fue consagrado obispo en la catedral metropolitana por el cardenal Juan Carlos Aramburu, actuando como obispos co-consagrantes Mons. Vicente Zazpe y el Cardenal Eduardo Francisco Pironio.

Amante de la ópera, siempre con una sonrisa paternal hace poco días luego de ver el Musical de la Madre Teresa de Calcuta, feliz, decía ?la única manera de ser fieles al Evangelio es ser capaces de crecer en el amor y darnos a los otros con una sonrisa.

Al cumplir 75 años presentó al Arzobispo porteño su renuncia mientras se desempeñaba como Vicario General de la Arquidiócesis y le fue aceptada en febrero de 2002.

Su muerte priva al Episcopado y a la Iglesia argentina de un obispo querido por todos, clérigos y laicos, un hombre cuyo consejo era escuchado y ponderado por la serenidad con que se expresaba y la objetividad de sus juicios. Un hombre de Dios que supo ser pastor y padre, sencillo y orante, capaz de ser un confidente listo siempre a serenar los ánimos y a poner paz en los corazones afligidos.

Tito Garabal