Paris Hilton, heredera del imperio hotelero que lleva su apellido, tiene un estilo inconfundible, muy de moda entre sus admiradoras. No obstante, la blonda diva se encargó de esconder sus fotos que muestran su pasado.
De niña Paris Hilton soñaba con ser veterinaria. Pero la pequeña creció y con ella, sus ambiciones.
Durante los primeros años de su adolescencia, ya deseaba ser una diva. En consecuencia, tiñó su morocha melena y la cambió por una lacia y rubia. Y no dudó en ponerse las extensiones tan a la moda, para incrementar aún más su glamour.
Tampoco estaba conforme con sus ojos color café, por lo que se puso lentes de contacto azules.
Fuentes allegadas a la "sex symbol" aseguran que pasó en varias oportunidades por el quirófano. Los pechos o alguno que otro retoque en la cara, nada extraño en una persona con tal producción.
Hilton vive bronceada porque se la pasa tomando sol. Aseguran que le gusta verse tostada porque es símbolo de clase y de ?status?.
Llama la atención que, tras el arduo trabajo de tantos cirujanos, maquilladores, peluqueros y vestuaristas, Paris haya declarado en una reciente entrevista que ?la apariencia no importa? y que ?las personas no van a ser bellas por siempre y eso no es lo que interesa".