El presidente de EEUU, George W. Bush, citó una frase del General José de San Martín en su discurso ante la Asamblea General de la OEA en el que alentó al continente americano a sumarse al libre comercio.
El dato fue atendido en la Casa Rosada cuyos habitantes entendieron que la mención de Bush fue otra señal en el sentido de consolidar los canales de diálogo entre Washington y Buenos Aires, los cuales ya dieron sus frutos en las duras negociaciones que el Gobierno encaró con el FMI y con los acreedores.
Pero también en Cancillería observan que la cita se debió a una devolución de gentilezas luego de que el país mostrara su respaldo a la iniciativa de EE.UU de obtener apoyos para un plan que busca crear un mecanismo de supervisión de las democracias.
Durante un discurso ante la XXXV Asamblea General de la OEA en la ciudad estadounidense de Fort Lauderdale, unos 50 kilómetros al norte de Miami, Bush dijo que "una de las vías seguras para hacer que las oportunidades se hagan realidad para todos los ciudadanos de América es abriendo las puertas al comercio".
"Una América en la que todos sus habitantes vivan en prosperidad será más pacífica y una América cuyos países reduzcan las barreras al comercio entre ellos será una región más competitiva en la economía global", agregó.
Luego sobrevendría la cita a San Martín. ?En el último rincón de la Tierra donde yo me halle estaré pronto para sacrificar mi vida por la libertad" advirtió Bush para luego vincular la democracia a los beneficios del libre comercio.
Esta mención a San Martín se entendió como un paso en su distanciamiento de Hugo Chávez, cuyo principal espejo es Simón Bolivar, otro prócer latinoamericano que pesó fuerte en la independencia de la Corno española.
Mientras el presidente de los EE.UU se refería a Cuba para decir que es el único país americano que no disfruta de un régimen democrático, entre bambalinas los representantes de EEUU trataban de convencer a sus vecinos para crear en la OEA un "mecanismo de supervisión" que se anticipe a las crisis de la democracia.
La propuesta estadounidense de declaración de esta asamblea se enfrenta con la oposición de los países latinoamericanos, que ven en ella un amenaza de intervencionismo por parte de Washington, por lo que se estudian otras alternativas.
Una de ellas es el proyecto de resolución que Chile ha presentado apoyado por al menos otros diez países -entre ellos Brasil, Canadá, Perú y Colombia- y que, según explicó el canciller chileno, Ignacio Walker, "no intenta fiscalizar a nadie".
"Se trata de dotar al Consejo y a la Secretaria General de las atribuciones necesarias para aplicar la Carta", dijo Walker, quien destacó que ésta "no es la resolución de un país, sino de un conjunto".
La resolución, en términos muy suaves, insta al secretario general a que "proponga recomendaciones y medidas específicas para prestar asistencia a los estados miembros que lo soliciten, en materia de fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática, para abordar situaciones que representen un riesgo" para la democracia.
Este texto, de momento, no cuenta con el apoyo de países claves en el proceso, como Venezuela y México, que consideran que los límites a la posible "intervención" de la Organización de Estados Americanos están ya delimitados en la propia Carta Democrática.