(EFE)- Los Cardenales asisten a la novena congregación general, reuniones que únicamente tienen lugar después de la muerte de un Papa, en el Aula nueva del Sínodo del Vaticano. La tumba del difunto Papa Juan Pablo II fue abierta al público ayer, por lo que se formaron grandes colas con peregrinos a las afueras de la Basílica de San Pedro.
Todas las personas que participen en el Cónclave, además de los cardenales, tendrán también que prestar juramento con el que se comprometen a guardar secreto sobre todo lo que suceda en el Cónclave, informó ayer la Oficina de Celebraciones Litúrgicas.
El juramento de esas personas se realizará el próximo viernes a las cinco de la tarde en el Palacio Apostólico.
"Todos los que participen en el próximo Cónclave, ya sean eclesiásticos o laicos, aprobados por el cardenal Camarlengo y los tres cardenales asistentes, tendrán que prestar el juramento previsto en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis" (sobre la Sede Vacante y la elección del Romano Pontífice", señaló la Oficina de Celebraciones Litúrgicas.
Tendrán que prestar juramento:
.-el Secretario del Colegio Cardenalicio
.-el Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias.
.-los ceremonieros Pontificios.
.-los religiosos de la Sacristía Pontificia.
.-el eclesiástico elegido por el Cardenal Decano para que le asista en su despacho.
.-los religiosos que se encargarán de las confesiones en diferentes idiomas.
.-los médicos y los enfermeros.
.-el personal encargado de la comida y la cocina y de la limpieza.
.- el personal de los servicios técnicos.
.-los encargados del transportes de los cardenales electores desde la residencia Santa Marta (donde se alojarán) hasta la Capilla Sixtina, lugar de la votación.
.-los empleados de los ascensores del Palacio Apostólico.
.-los sacerdotes elegidos como asistentes de algunos cardenales electores.
El juramento se realizará el viernes 15 de abril a las cinco de la tarde local (15.00 GMT) en el Aula de las Bendiciones, en la primera logia del Palacio Apostólico.
Desde ese Aula comenzará el 18 de abril la procesión de los cardenales hacia la Capilla Sixtina, donde elegirán al 265 sucesor de Pedro.
Día de condolencias
El Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede acudió ayer al Vaticano para expresar a los cardenales su pesar por la muerte de Juan Pablo II, del que dijeron que marcó la historia religiosa, moral y social del mundo y que luchó por una duradera "civilización del amor".
Los embajadores fueron recibidos por los cardenales en el edificio donde durante estos días mantienen las Congregaciones y en nombre de todos dio las gracias el decano, Joseph Ratzinger, que afirmó que Juan Pablo II abrió el corazón de los hombres y en especial el de los jóvenes a la Buena Nueva.
"Con profunda emoción venimos para expresarles nuestro más sincero pésame por la muerte de Juan Pablo II, un Papa extraordinario que ha marcado la historia religiosa, moral y social de todo el mundo", afirmó el embajador Giovanni Galassi, decano del cuerpo diplomático acreditado ante el Vaticano.
Galassi manifestó que Karol Wojtyla fue en sus casi 27 años de pontificado un constante punto de referencia para toda la humanidad.
"El invitó -dijo Galassi- a todos los católicos a no tener miedo y a abrir sus puertas a Cristo y con una confianza filial, al mismo tiempo dio vida a un diálogo constructivo y fecundo con las iglesias hermanas, en aras de la unidad de los cristianos, y con todas las otras religiones".
El diplomático resaltó que Juan Pablo II se opuso a las ideologías ateas y totalitarias y condenó el consumismo egoísta.
Juan Pablo II, destacó Galassi, puso al hombre en el centro y luchó por la defensa de su dignidad y sus derechos para satisfacer sus necesidades esenciales.
El Pontífice fallecido, añadió el embajador, luchó por la "Civilización del amor" y para edificarla llamó a los jóvenes los "centinelas del mañana".
Para los diplomáticos, el papa Juan Pablo II fue "un gran hombre". El cardenal Ratzinger agradeció el gesto de los diplomáticos y destacó la figura del Papa, señalando que Juan Pablo II introdujo a la Iglesia en el tercer milenio e invitó a los creyentes a llevar a Cristo a todo el mundo.
Lucho por la paz y la solidaridad, resaltó el purpurado alemán, que dio gracias a Dios "por el gran pastor que nos dio" y al Papa por sus acciones y sus enseñanzas.
El decano de los cardenales subrayó las veces que Juan Pablo II exhortó a los países a encontrar soluciones pacíficas y a proseguir por el camino del diálogo.