Irak: soldado acusado de torturar a presos, al banquillo de acusados

Charles Graner, presunto líder de los militares que maltrataron y torturaron a presos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, se presentará hoy ante un tribunal militar de Fort Hood (Texas)

Las fotografías que dieron la vuelta al mundo en las que se le ve saltando, pisando o golpeando a reclusos, servirán de pruebas contra este ex reservista de 36 años, que se enfrenta a una pena de 17 años y medio en una cárcel militar.

Los fiscales lo acusan de delitos que van desde conspiración para maltratar a detenidos a abandono del deber, agresiones, asalto y comisión de actos indecentes, mientras que la defensa argumenta que el soldado se limitó a cumplir órdenes.

"Graner recibió órdenes de sus superiores directos. Va a haber pruebas de que él se quejó de esas órdenes. Pensó quizá que eran impropias", declaró a la prensa su abogado, Guy Womack.

"Hizo exactamente lo que se supone que hay que hacer de acuerdo con la ley de la guerra. Solicitó una clarificación de sus superiores. En cada ocasión, sus superiores le dijeron que las órdenes eran legales", añadió el letrado.

Su estrategia no tiene muchas posibilidades de prosperar teniendo en cuenta que las fotografías, vídeos y testimonios que presentará la acusación son bastante reveladoras.

Por poner un ejemplo, Charles Graner aparece en una de las fotos que sirvieron para denunciar las torturas en Abu Ghraib elevando sus pulgares en señal de victoria junto a un grupo de presos desnudos y amontonados, y en otra amenaza con el puño a un prisionero encapuchado.

Se le acusa además de saltar sobre los reclusos, pisarles las manos y los pies, y golpear a uno de ellos en la cabeza con tanta fuerza que su víctima tuvo que recibir tratamiento médico.

Graner, veterano de la Guerra del Golfo (1991), había trabajado como vigilante penitenciario en EEUU y se encontraba en la reserva cuando fue llamado de nuevo a filas para su traslado a Irak, donde fue asignado a una compañía de policía militar.

Cuatro de los siete miembros de su misma unidad ya se han declarado culpables de malos tratos y tres de ellos han sido condenados a prisión.

En la misma compañía se encontraba también la soldado Lynndie England, otra de las caras visibles del escándalo que avergonzó a EEUU y que el pasado mes de octubre dio a luz a un niño que, según la fiscalía, es hijo de Graner.

England, quien está a la espera de que se fije la fecha de su juicio, correrá la misma suerte que su pareja, ya que las pruebas que existen en su contra son muy similares.

La joven, una soldado raso de 21 años con apariencia menuda y dócil, aparece en alguna de las polémicas fotografías que destaparon el escándalo sonriendo y sujetando una cuerda atada al cuello de un prisionero desnudo y tirado en el suelo de la cárcel, como si fuera un perro.

En otra se le ve apuntando, como si tuviese una pistola, a los genitales de un recluso, mientras se fuma un cigarrillo.

La defensa la soldado y de todos los implicados en este caso insiste en que están siendo tratados como "cabezas de turco" para proteger a militares de alto rango.

Sin embargo, el Gobierno rechazó en numerosas ocasiones su argumento y declaró públicamente que el escándalo de Abu Ghraib se limita a un pequeño grupo de militares y no refleja la conducta general de las tropas estadounidenses.

Los miembros del jurado que hoy fueron designados en la base de Fort Hood para decidir la suerte de Graner tendrán la última palabra cuando dicten su veredicto, dentro de aproximadamente dos semanas.

Son diez hombres -cuatro oficiales y seis soldados- los elegidos hoy en una primera sesión del proceso, en la que también se ha publicado una lista de potenciales testigos, entre los que están otros soldados declarados culpables por delitos similares.

El inicio de este juicio coincide con la polémica suscitada en EEUU con motivo de las audiencias de confirmación del designado secretario de Justicia y fiscal general, Alberto Gonzales, muy cuestionado por su posición sobre la tortura y las tácticas de los interrogatorios.

Gonzales es además el autor de un polémico documento que, según denuncian la oposición y organizaciones de derechos humanos, allanó el camino para que lo que ocurrió en Abu Ghraib.

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