Tiene 11 años y a la edad en que tendría que ir a la escuela está acusado de integrar la banda que asaltó al ingeniero Miguel Petrucelli, quien esta semana, en El Palomar, intentó resistirse al robo de su auto.
Antecedentes
Su padre, Néstor ?Sopapita? Merlo, era el precoz líder de una banda que en los años 90 manejaba a su antojo la delincuencia en la zona de Tres de Febrero. Él y su gente tenían su ?base? de operaciones en Villa Pineral, provincia de Buenos Aires
Entonces, Merlo peleaba su puesto contra el líder de otra banda de la zona, que también disputaba el territorio. Sin embargo, ?Sopapita? era quien detentaba el poder.
Entre sus antecedentes, contaba también con enfrentamientos ante la policía bonaerense; enfrentamientos que luego continuaron con su muerte, como cuando los efectivos cuidaban la vivienda del kiosquero que el 10 de mayo de 1996 lo mató cuando ingresó a robar a su negocio. Tenía entonces 20 años de edad.
Desde entonces, el comerciante y su familia ya no pudieron vivir tranquilos, acosados por los seguidores de ?Sopapita?, y tuvieron que ?refugiarse? bajo la figura de ?identidad reservada?. A todo esto, la banda del delincuente también se había dividido en una pelea por espacios de poder.
El día después de la muerte de Merlo, sus seguidores balearon la casa del kiosquero aún ante la presencia de la policía. Un hecho curioso de aquella jornada fue que resultó herido de un balazo el recordado periodista Enrique Sdrech.
Luego, en el funeral, sus amigos habían colocado un porro encendido sobre el ataúd y despidieron sus restos con tiros al aire ante la mirada policial.
La banda de ?Sopapita? era conocida como la de los ?Paraguayos?. Lo apodaban de esa manera porque era alto, flaco, cabezón y tomaba bebidas alcohólicas a granel.
De tal palo...
Ahora, su hijo, de tan sólo 11 años, que lleva el mismo apodo que su papá, está acusado de haber participado del asesinato del ingeniero junto a tres cómplices de 14, 15 y 18 años.
La policía cree que el menor se encuentra refugiado en una villa de la zona, pero sabe que será difícil atraparlo, tal vez porque muchos de los vecinos lo protegen.
Actualmente, policías de la comisaría Sexta, de la Jefatura Departamental y de la Delegación de Investigaciones (DDI) de Morón continúan tras sus pasos.
Sin embargo, por ser menor, en el caso en que sea encontrado no será imputado y quedará, en cambio, a disposición de la Justicia de Menores de la provincia de Buenos Aires.
En cuanto a sus cómplices, el de 18 años se encuentra preso, el de 14 está a disposición de la Justicia de Menores, y el de 15 está sospechado de haber sido quien efectuó el disparo que terminó con la vida del ingeniero, quien llegaba a su casa a bordo de su auto importado.
Entonces, los gritos de su esposa hicieron que los delincuentes escaparan sin concretar el robo, pero en su retirada alcanzaron a balear al profesional.