Luego de 29 años, volvió a rugir el Copersucar de Fittipaldi

Formó parte de la única escudería brasileña en la historia de la Fórmula 1, creada por el bicampeón mundial. Había sido encontrado abandonado hace cinco años

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Un auto Copersucar, que el ex bicampeón mundial de Fórmula 1 brasileño Emerson Fittipaldi lanzó en la división máxima del automovilismo mundial en 1975, volvió a acelerar en el circuito de Interlagos, ahora guiado por su sobrino Christian Fittipaldi, informó la prensa local este jueves.

La aventura de la escudería Copersucar continúa siendo todo un hito en la historia del automovilismo brasileño, ya que constituyó la más audaz apuesta realizada de mantener dos vehículos competitivos en la Fórmula 1, aunque esto le haya costado la carrera al bicampeón 'Emmo' Fittipaldi.

Completamente restaurado, el Copersucar FD01 --encontrado en 1999 abandonado y cubierto de herrumbre en un minúsculo taller mecánico de Sao Paulo-- dio varias vueltas al circuito de Interlagos, reviviendo un momento glorioso y romántico del automovilismo brasileño.

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En 1975, Emerson Fittipaldi tenía 29 años y en cuatro temporadas en la Fórmula 1 ya sumaba dos campeonatos mundiales y dos vicecampeonatos.

Cuando parecía que tendría por delante otro año exitoso, el brasileño sorprendió a todos: anunció que dejaba la escudería McLaren para lanzar su propio equipo, Copersucar/Fittipaldi, con el apoyo de una escudería y un auto completamente brasileños. Muchos coincidieron en afirmar que era una locura.

En 1975, Copersucar compitió con un auto conducido por Wilson Fittipaldi (hermano de Emerson y padre de Christian), aunque en el Gran Premio de Italia fue guiado por Arturo Merzario.

El auto había sido diseñado por el brasileño Richard Divila, tenía motor Cosworth V8, caja de cambios Hewland y neumáticos Goodyear, piezas que constituían una especie de 'kit' que cualquier interesado podía comprar y montar para disputar la Fórmula 1.

En 1976, el otrora vencedor Fittipaldi se había convertido en uno de los últimos colocados, y su sucesor en McLaren, el temperamental James Hunt, se coronaba campeón.

La aventura de Copipo prácticamente no tenía más patrocinadores y no era raro que quedara fuera de las parrillas de largada. En su corta historia, la escudería consiguió un segundo lugar en Brasil y varios podios. Pero entró en la historia como la única tentativa de una escudería auténticamente brasileña en la más competitiva de las categorías del automovilismo mundial.

En 1999, un periodista brasileño, Flávio Gomes, confirmó los rumores de que había "un Copersucar abandonado en un taller mecánico" en Sao Paulo. Descubrió el minúsculo taller y halló no uno sino dos Copersucar, el FD01 y el FD04, uno encima del otro, en un rincón del local.

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