Un nuevo estudio, publicado en la última edición del 'British Medical Journal', demuestra que son capaces de oler el cáncer de vejiga en la orina de una persona afectada por esta enfermedad.
La posibilidad se planteó por primera vez hace cinco años, en una carta publicada en The Lancet, cuando una mujer de 44 años contó que acudió a una consulta con un lunar mínimo en el brazo que su perro, sin embargo, olfateaba constantemente: le diagnosticaron cáncer de piel en su fase inicial de desarrollo.
Hubo dos casos similares, en 2001. Una con un lunar en la pierna era perseguida e incluso mordida por su perro allí: tenía melanoma. Un hombre de 66 años tenía hacía dos años un labrador que se empeñaba en olisquear un pequeño eczema del muslo. El diagnóstico fue carcinoma de células basales.
Los investigadores dijeron que "los perros podían oler las lesiones a través de la ropa y no mostraron más interés en ellas una vez que se extirparon".
Finalmente, esta nueva investigación, que publica el 'BMJ', afirma que el perro entrenado puede oler el cáncer.
Los entrenaron durante casi dos meses a seis perros de distintas razas y edades. Pueden diferenciar una muestra de orina de una persona con cáncer de vejiga entre otras seis, de una persona sana o con una enfermedad tumoral no urológica.
Los perros seleccionaron la muestra de orina de pacientes con cáncer de vejiga en 22 de 54 ocasiones, afirman los autores del estudio, dirigido por Carolyn M. Willis, del Departamento de Dermatología de Amershan (Reino Unido). "Esto supone una tasa media de éxito del 41%", añaden.
Según afirman en el diario El Mundo, los perros entrenados con muestras líquidas de orina lo hicieron significativamente mejor que los que olfatearon muestras secas, lo que refuerza la hipótesis de que las moléculas orgánicas volátiles del tumor presentes en la muestra podrían ser la causa de que los perros puedan diferenciarlas.
"Nuestro estudio ofrece la primera evidencia experimental que muestra que los perros pueden detectar un cáncer mediante el olfato con más éxito que el que se podría esperar por azar", concluyen los investigadores, que piden nuevas investigaciones en un campo.
Lo más fascinante fue el caso de un paciente de que tuvo resultados negativos en una citoscopia y en una ultrasonografía, y por la actuación de los perros se le hicieron nuevas pruebas y se le encontró un carcinoma de riñón".