Dos de los nueve procesados por el secuestro y mutilación de Ariel Strajman fueron sometidos ayer a pruebas de voces, con el fin de determinar si fueron ellos quienes realizaron los llamados extorsivos a la familia de la víctima, que fueron obtenidos mediante las escuchas telefónicas realizadas en el marco de la investigación.
Las pruebas se realizaron en la sala de audiometría del Gabinete Científico del departamento Scopométrico, que depende de la dirección general de Policía Científica, de la Federal, donde fueron trasladados los acusados Claudio "Caballo" Abeiro y Diego Ferreyra.
La diligencia fue ordenada por los integrantes del Tribunal Oral en lo Federal Uno, que dispuso durante la audiencia de ayer que se realice el trámite forense, al que otros dos acusados -Osvaldo Keroa y Pablo "Perro" Sommaruga-, se negaron a someterse.
La grabación, que técnicamente se denomina "planos de voces" , sirve "para comparar científicamente con las tomadas durante las escuchas realizadas durante la investigación del secuestro", según explicó el abogado que representa a la familia Strajman, Carlos Wiater.
El letrado añadió que las escuchas "sirven como prueba del grado de participación de cada uno de los acusados en este delito".
Si bien esos "planos de voces" ya fueron realizados en la sede del Tribunal, en Comodoro Py 2002, en la zona porteña de Retiro, los peritos de Policía Científica determinaron que no servían porque "se filtraron distintos ruidos -especialmente de aviones- que interfieren con la fidelidad de las grabaciones", agregó Wiater al explicar los motivos por el que volvieron a realizarse.
La nueva pericia fue ordenada luego de que el abogado Fernando López Mestre -defensor de tres de los Sommaruga-, cuestionara el trabajo previo de Gendarmería Nacional en el estudio de voces y solicitara su nulidad y que se procesen por falso testimonio a los peritos que la practicaron y declararon en el juicio oral.
La pericia de Gendarmería había identificado a Adrián Sommaruga, Osvaldo Keroa y Diego Gastón Sibio como quienes realizaron las llamadas.
Ante este planteo defensista, el Tribunal decidió solicitar a la Policía Federal que sus expertos realicen una nueva prueba para disipar dudas técnicas.
Las pericias de Policía Federal, se estima, estarán listas entre mañana y pasado.
El resultado de los nuevos peritajes los dará a conocer el tribunal cuando se reanude el juicio, el próximo viernes a las 10, jornada para la cual ya no hay testigos y sólo restan algunas diligencias procesales antes de dar inicio a la etapa de alegatos.
Ariel Strajman, de 29 años, fue secuestrado la noche del 16 de octubre de 2002, tras ser interceptado por varios hombres en el garage de su casa del barrio porteño de Villa Urquiza.
Durante su cautiverio los secuestradores cobraron un primer rescate de 1.000 dólares, 400 pesos y joyas, torturaron a Strajman por ser judío e incluso le cortaron el dedo meñique de una mano como método de presión para obtener un segundo rescate.
Strajman fue liberado el 18 de octubre de ese año por la policía en una casa del partido bonaerense de Pilar.
Por el caso son juzgados desde el 17 de agosto pasado nueve acusados, cinco de los cuales pertenecen a una misma familia: Adrián "El Nene" Sommaruga, de 33 años y presunto líder de la banda; su hermano, Pablo "El Perro" Sommaruga, de 24; el medio hermano de ambos, Diego Gastón Sibio, de 26 y reconocido por Strajman como uno de sus captores, y sus padres, Alberto Sommaruga, de 70, y María Esther Gottig, de 57.
Los otros acusados son los patovicas Claudio "Caballo" Abeiro, de 32 años; Diego Ferreyra, de 35; el socio de "El Nene", Nicolás Barlaro, de 30, y Osvaldo Keroa, de 27.
Los delitos que se les imputan en distintos grados son asociación ilícita, secuestro extorsivo agravado por cobro de rescate, lesiones agravadas por odio racial, acopio de armas y falsificación de documentos.
Ayer, durante el juicio, un policía declaró que en la casa del sindicado cabecilla de la banda que secuestró a Ariel Strajman, Adrián Sommaruga, la policía encontró "fotos y un video del Führer" Adolfo Hitler.
El hallazgo de ese material, al que hizo referencia el subinspector de la Policía Federal Diego Damone, sirve como prueba para sustentar el agravante del "odio racial" a los delitos imputados a la banda.