La primera de ellas se acaba de inaugurar en una cervecería y las restantes se repartirán a partir de ahora por tabernas, cafeterías y baños públicos de todo Hanoi.
La ONG DKT Internacional, la firma local Máquinas EZ y la Comisión vietnamita de Población, Familia y Niños han ideado la red de máquinas de metal expendedoras que venden condones de la marca 'OK' por 500 dongs (unos 0,03 euros). La primera dispensadora se situará en el baño de caballeros de la taberna Nha Hang Lan Chin.
Se trata de una alternativa más discreta que las farmacias, según la opinión de las empresas patrocinadoras. "Dentro de pocos meses, esperamos poner a disposición del público más expendedoras de preservativos en centros neurálgicos de comunicación, como las estaciones de ferrocarril. También nos gustaría colocarlas en karaokes", comentó Lin Menuhin, director de marketing de DKT.
Por su parte, el doctor Pham Ba Nhat, director de la Comisión de Población, indicó que estas máquinas podrán ayudar a "limitar la propagación de VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS)". Aunque los 81.000 casos de VIH/SIDA que registra Vietnam son un número modesto en contraste con sus 81 millones de habitantes, Hanoi muestra su preocupación porque el virus ha alcanzado a mujeres embarazadas y militares jóvenes.
Alrededor del 60% de los casos registrados en Vietnam corresponden a drogadictos que emplean jeringuillas. El balance también incluye a personas que se dedican a la prostitución y aquellas que combinan las drogas con el comercio sexual.
El proyecto de máquinas expendedoras, apoyado desde el Banco Mundial con unos 10.000 dólares (algo más de 8.000 euros), tiene como objetivo la instalación de 40 dispensadores de condones en varios lugares de Hanoi antes de finales de este año, según ha asegurado Nguyen Trong Hai Hoang, director de Máquinas EZ.
La taberna elegida para 'estrenar' la iniciativa está situada en un edificio francés de la era colonial, y sus dueños se muestran un poco aturdidos por el nuevo sistema. Le Van Dy, ingeniero de 65 años, fue uno de los que se acercó a probar la máquina.
"Estoy muy sorprendido y tengo curiosidad por descubrir cómo funciona, es algo muy útil", afirmó Dy. "Este producto necesita mantenerse en secreto y adquirirlo con rapidez. Es incómodo comprar ese 'chisme' en las farmacias". Y añadió, bromeando: "Disfruto pasándomelo bien y doy gracias a Dios por mi buena salud. Necesito condones con frecuencia".