A 33 años de su muerte, Morrison no tendrá visitas

La tumba del emblemático cantante y compositor Jim Morrison en el cementerio de Pere Lachaise es visitada por fans de todo el mundo. Sin embargo, hoy la ceremonia no podrá realizarse, como desde 2001, ya que las autoridades decidieron cerrar las puertas de la necrópolis

La medida se efectivizó desde el 3 de julio de 2001 cuando la visita de más de 20 mil personas terminó con violentos enfrentamientos entre los seguidores del líder de The Doors y las fuerzas policiales.

El resto de los días, admiradores del mítico creador se acercan constantemente y en gran número a la sepultura donde dejan inscripciones alusivas, beben, tocan la guitarra y dejan basura entre la que habitualmente se encuentran jeringas y preservativos.

Ese legado de parte de los visitantes de James Douglas Morrison, hace que las autoridades -celosas de preservar la privacidad del lugar- evalúen la posibilidad de solicitar a los familiares del vocalista que trasladen sus restos a los Estados Unidos.

Es que la presencia de una de las figuras claves de la historia del rock, opaca y distrae un espacio que también aloja a otros notables de predicamento planetario como Edith Piaf, María Callas, Miguel Angel Asturias, Yves Montad, Simon Signoret, Marcel Proust, Oscar Wilde, Honore de Balzac, Moliére, Isadora Duncan, Amedeo Modigliani, Eugene Delacroix y Michel Petrucciani.

Hastiado de Los Angeles, el músico llegó a la Ciudad Luz en enero de 1971 junto a su mujer Pamela Courson, en busca de la inspiración que tuvieron sus poetas preferidos, Arthur Artaud y Charles Baudelaire.

En París, la pareja compartió un departamento cercano a Pere Lachaise, cementerio por el que solía ir a caminar y en el que se sentaba en la tumba de Wilde con la intención de escribir y meditar.

Pese a cultivar ese costado místico, Morrison no halló en la capital francesa la posibilidad de despegarse de sus adicciones al alcohol y a la heroína.

A los 27 años, el carismático vocalista fue encontrado muerto dentro de la bañera de su hogar por, según la versión oficial, padecer una afección cardíaca agravada por el abuso de alcohol y drogas.

Tres días después, Jim fue enterrado en el coqueto y célebre cementerio de Pere Lachaise, situado en el noroeste de París y muy cercano a La Bastilla.

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