Incertidumbre por el futuro de Opel a raíz de la salida de su presidente

Es inminenete el relevo de su actual titular, Carl-Peter Forster, que pasará a ocupar el 18 de junio la vicepresidencia europea de la casa matriz norteamericana General Motors

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Forster asumió el cargo hace sólo tres años al frente de la marca germana, que sigue generando pérdidas, pese al costoso plan de saneamiento Olympia y a una nueva generación de vehículos, que goza de mayor aceptación entre el público, como el nuevo Astra.

Sin moverse de la central de Rüsselsheim, Forster asistirá al presidente de General Motors Europa, Fritz Henderson, en el control de Opel, la marca británica Vauxhall y la sueca Saab en los sectores de desarrollo y producción.
 
Según versiones aún no confirmadas oficialmente, Forster será sucedido por Hans Demant, hasta ahora jefe de desarrollo y miembro de la dirección de Opel, quien deberá responsabilizarse de devolver al grupo a la zona de beneficios.

En 2003, Opel acusó unas pérdidas de 384 millones de euros (461 millones de dólares).

Dentro de una anunciada reestructuración, la cúpula de General Motors en Zúrich no funcionará en el futuro como un holding, sino como centro de operaciones de las filiales europeas del consorcio, lo que puede incidir negativamente en Opel, como en el caso de las inversiones, apuntan expertos del sector.

General Motors se ha mostrado también impaciente respecto a los resultados de sus filiales europeas, que le han acarreado 3.000 millones de dólares (2.500 millones de euros) de pérdidas en los últimos cinco años, y está decidida a sanearlas a fondo.

Para recortar los costes de producción, General Motors estudia la creación de un centro único de producción y de desarrollo, que agrupe a las plantas del consorcio en Europa y que permita fabricar automóviles de distintas marcas en una fábrica determinada, siempre que los diversos modelos compartan un gran número de componentes.

En este caso, la planta de Rüsselsheim ganaría importancia para muchos mercados, puesto que se modernizaron sus instalaciones hace dos años con una inversión de 1.500 millones de euros (1.800 millones de dólares).

También puede salir ganando la fábrica polaca de Gleiwitz para fabricar más modelos de Opel por el atractivo de los bajos costes de mano de obra, además de Bochum, que produce el monovolumen Zafira y posiblemente absorba parte de la demanda del nuevo Astra