Una mujer mató y mutiló a su hija por creer que la poseía el demonio

Fue encontrada por la Policía caminando rumbo a una iglesia de la zona, con manchas de sangre y los ojos que le había arrancado a la víctima, en sus manos. Los llevaba para que el cura "los bendiga"

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Una mujer con presuntos trastornos mentales mató a golpes y cuchilladas a su hija de 17 años por creer que estaba poseída por el diablo, y al momento de ser detenida, en la ciudad bonaerense de Necochea, llevaba a una parroquia los ojos que le había arrancado a la menor asesinada.

El hecho recién trascendió hoy pero sucedió en la madrugada del viernes pasado. Ocurrió en una vivienda humilde de la ciudad balnearia de Necochea, donde la mujer y su hija vivían junto a la abuela paterna de la víctima y un menor de 10 años.
 
La adolescente fue asesinada a golpes, aparentemente con un martillo, y apuñalada con un cuchillo de cocina en la espalda y la cabeza, en momentos en que se encontraba ausente el padre de la misma, un empleado ferroviario de esta ciudad, según señalaron los investigadores del sangriento caso.
 
Horas después del crimen, la madre de la chica, identificada por la policía como Susana Manzano de Bustamante, fue localizada en la esquina de las calles 90 y 55 por una patrulla policial que la interceptó mientras caminaba obnubilada junto al niño de 10 años, cubierta solamente por una bata y un cubrecamas ensangrentado.
 
"Voy a ver al padre Daniel", dijo la mujer, en referencia al párroco de la parroquia de Santa Teresita.
 
Entonces, una mujer policía se acercó cuidadosamente a la mujer, rescató al niño y, cuando otros efectivos se abalanzaron sobre Manzano, descubrieron con horror que llevaba en una de sus manos dos ojos.
 
Al allanarse la vivienda, los investigadores encontraron el cuerpo sin vida de la adolescente en la cocina, ubicada en la parte posterior de la casa. Estaba boca abajo, cubierta solamente por una remera, y en medio de un gran charco de sangre, según relataron las fuentes policiales. Tenía un cinturón anudado al cuello y la cabeza destrozada por un fuerte golpe, probablemente asestado con un martillo que no fue hallado por la policía.
 
También en la espalda había signos de fuertes golpes, y en casi todo el cuerpo se descubrieron perforaciones producidas con un cuchillo de cocina, encontrado en una de las habitaciones, junto a una cama matrimonial. El cuerpo de la infortunada joven tenía el rostro totalmente desfigurado por los golpes, y le faltaban los ojos. Manzano dijo a la policía que llevaba los ojos de su hija en las manos para que "el padre Daniel los bendiga".
 
La mujer fue trasladada de inmediato al Hospital Municipal Emilio Ferreira de esa localidad, donde se le realizaron los primeros estudios psiquiátricos.