Aún faltan contar 34.200 votos (el 0,81 por ciento), la diferencia entre el capitán retirado Reyes Villa y el líder cocalero indígena Morales era de 43.345 a 41.497 sufragios respectivamente (menos de 2000 votos).
Reyes Villa saca una mínima ventaja sobre Morales y todo hace presumir que éste último podría terminar el escrutinio en el segundo lugar, debido a que los sufragios que quedan por contar (34.200 en 161 mesas) provienen de lugares campesinos andinos, donde tiene fuerte presencia el dirigente sindical.
La demora en el cierre del escrutinio fue atribuida por el tribunal electoral al mal tiempo que prevalece en Beni (nordeste), donde una avioneta no pudo llegar a causa de la niebla, y Potosí (sur), donde se abate un temporal de nieve.
Sánchez de Lozada iba sondeando a los potenciales aliados que le aseguraran su elección en el Congreso, el 4 de agosto, con el voto de al menos 80 de los 157 representantes.
Computado el 99,19 por ciento de 3.059.746 votos, Sánchez de Lozada recibía 621.709 adhesiones (22,45 por ciento), mientras que Reyes Villa, jefe de la Nueva Fuerza Republicana (NFR), reunía 580.512 (20,95 por ciento), en tanto que Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS) 578.264 (20,88 por ciento).
La Constitución boliviana establece que, de no accederse a una mayoría absoluta (50 por ciento más 1 de los sufragios), el Congreso debe elegir al mandatario entre los dos más votados.
Cuando resta por escrutar tan sólo 161 de las 19.995 mesas electorales habilitadas el pasado domingo, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), de Sánchez de Lozada, se aseguró 47 escaños en el Congreso (11 en el Senado y 36 en Diputados), seguido del MAS, de Morales, con 35 legisladores (8 senadores y 27 diputados).
El Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), del ex mandatario socialdemócrata, Jaime Paz, posee al momento la tercera fuerza en el Congreso, con 31 representantes (5 senadurías y 26 diputaciones), pese a ocupar el cuarto lugar en el escrutinio, debido a la elección directa de sus diputados uninominales y por su victoria como primera y segunda fuerza en cuatro regiones.
El Congreso elegido el domingo pasado deberá decidir el próximo 4 de agosto entre los dos candidatos más votados, por mayoría absoluta, en las dos primeras rondas de votación legislativa, por mayoría relativa en la tercera, y si persistiese el empate por mayoría simple de sufragios válidos en la elección general.