La pareja se separó después de más de una década de convivencia (AFP)
La pareja se separó después de más de una década de convivencia (AFP)

Las reglas cambiaron. Hubo un tiempo, hace décadas ya, en el que ante un divorcio entre celebrities, el público solía sentir pena por la mujer. La separación más famosa del año, protagonizada por Angelina Jolie y Brad Pitt, hizo que la mayoría de los estadounidenses se volcaran esta vez con el actor, con el hombre.

Se dijo que Pitt estuvo bebiendo alcohol, que fumaba marihuana sin parar y que tuvo varios episodios de violencia doméstica. También se rumoreó que tuvo problemas con la droga. Hasta hace poco, Pitt pareció vivir una vida de ensueños: exitoso en su profesión, casado con una de las mujeres más hermosas de Hollywood, dueño de una imagen nutrida de actos solidarios y padre de una familia numerosa. Sin embargo,  acaba de sufrir un divorcio que lo devastó.

La imagen que refleja el actor en Estados Unidos es similar a la que protagonizó Ben Affleck tras su separación con Jennifer Garner: la de un eterno joven que nunca supo cómo crecer y cómo satisfacer las numerosas exigencias de un dura esposa.

Según informó la edición revista del New York Magazine, "Pitt trató de ser un esposo ideal y no llegó a cumplir las expectativas de su mujer. Intentó dejar el cigarrillo, pero su adicción no lo dejó, y eso enfureció a su esposa". Jolie es exigente y dura. Pitt es paciente, solitario y vulnerable, así lo describen personas allegadas a ellos.

Parte de la prensa norteamericana ve a Pitt como un hombre que nunca pudo superar la fase adolescente (REUTERS)
Parte de la prensa norteamericana ve a Pitt como un hombre que nunca pudo superar la fase adolescente (REUTERS)

Por su lado, tanto Jolie como Garner, representan a la mujer con los guantes puestos. Aquella que, a pesar, de su éxito enorme en su carrera, fue capaz de poner su maternidad pulcra y a sus hijos por encima de todo. Así y todo, también resulta interesante y trascendente que en la actualidad el engaño ya no conduce a una condena social tan importante. Más en el caso de "Brangelina", relación que se inició gracias a un affaire entre ambos, cuando Pitt todavía estaba en pareja con Jennifer Aniston.

La postura de Jolie es, según la periodista estadounidense Heather Havrilevsky, "la de una chica que no quiere gastar energía en cosas que no le den a su vida alegría o significado. Por eso, no quiere verse arrastrada por un hombre que no termina de saber lo que quiere y por eso se esconde en el alcohol, las drogas y la compañía de otras mujeres".

Sin embargo, la empatía representa un enorme misterio aún en la humanidad. Por ende, gran parte de la sociedad y la prensa norteamericana ve a Pitt como un héroe caído, un hombre que lo tenía todo y de a poco fue alejándose de la felicidad. Un hombre opacado por una esposa que tuvo claro desde un principio cómo debía verse su imagen y no pudo hacerles frente a todas sus debilidades e inseguridades.

"Cuando aparentas vivir en un lugar como Disneylandia, eso también se convierte en una presión. No podés salir a la calle sin ser fotografiado o, ante cualquier desliz, ser considerado un miserable", afirmó Havrilevsky.

Posiblemente, la respuesta más simple ante el conflicto fue que Jolie superó las habilidades de su marido para lidiar con sus propios demonios y perseguir aquello que realmente le hacía bien. "Pero la realidad es que los matrimonios y las personalidades cambian a lo largo del tiempo. Es difícil poder encontrar un equilibrio entre dos personalidades tan fuertes en la industria. Además, la llegada de los hijos ponen sobre la mesa el manejo de las propias debilidades y cada individuo afronta diversos tipos de dificultades para enfrentarlos", reconoció Jenny Hardaway, periodista de la web Radar.

En los próximos meses, Pitt deberá afrontar cargos por supuesto abuso infantil. En caso de que la Justicia norteamericana demuestre su culpabilidad, esa imagen de "héroe caído" y "víctima de sus fantasmas" tornará en la de un "demonio", con cara de un talentoso y bello actor.

Lea más: