
Colas, bikinis, lolas, mallas enterizas, trikinis, más colas… Cada vez que llega el verano tenemos famosas que levantan la temperatura, incendian las redes, deslumbran con sus curvas, lucen sus cuerpazos, se animan al desnudo, y cualquier título que sirva de excusa para mostrar producciones de actrices, modelos, cantantes y/o mediáticas, que posan ante las cámaras de los fotógrafos con sus trajes de baño, para las páginas de internet y las revistas. Incluso muchas de ellas se sacan selfies para luego publicar esas imágenes "ratoneras" en sus propias redes sociales.
Déjeme decirle, querido lector, que muchas veces dichas notas son las más leídas de los sitios. Usted dirá que hay mucho hombre calentón, viejos verdes, adolescentes con las hormonas a full, y todo lo que quiera. Pero no sólo los "machos" miran las fotos, eh. Hoy en día la tecnología permite saber quiénes leen las notas, desde dónde, con qué dispositivos, y hasta con cuáles empresas navegan. Con esas estadísticas comprobamos que muchísimas mujeres también las ven. Por gusto, para criticar, para copiar, o por el motivo que sea.
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Yo soy uno de los responsables, en Teleshow, de que se realicen estas producciones. En lo personal adhiero al "Ni una menos", pero soy de los que creen que desnudarse frente las cámaras o en un escenario, y siempre que sea por decisión propia, no está para nada mal… Podemos cosificar a Maipy Delgado por mostrar la cola, de la misma manera que podemos hacerlo con Christian Sancho cuando le pedimos que luzca sus abdominales. Eso sí, entiendo que quitarse la ropa no habilita a tratar de "gato" a dicha persona. El juego termina ahí. Sea una ex Gran Hermano o Inés Estevez, quien recientemente también mostró su cuerpo al desnudo.
Sin embargo en los últimos días sucedió algo, referido a este tema, que me dejó mal. Una cuestión que nos debería hacer reflexionar a todos, hombres y mujeres por igual. Paso a narrar el hecho.
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Uno de los fotógrafos que colaboran con Infobae, Luis Fernández, me mandó desde Miami una producción que le hizo a la actriz, modelo y conductora Andrea Estevez. Cuando la vi, comprobé que ella, tal vez, quizás, si la vista no me engaña, no tiene actualmente el cuerpo ideal, aquel famoso 90-60-90. Primero dudé sobre qué hacer. Después decidí no publicar las imágenes en el sitio, más que nada para protegerla…. ¿Usted sabe cuán crueles son los comentarios en las páginas? Quizás lo sabe porque alguna vez dejó uno. Créame que a muchas personas esas opiniones, sobre todo las hirientes, las lastiman de verdad… Pero bueno, siempre es mejor tener la posibilidad de expresarnos libremente, a que se censuren los comentarios que no nos gustan.
Días después el fotógrafo me preguntó por qué no había sido publicada la producción de fotos. Le expliqué lo que pensaba, y él me aclaró que Andrea había quedado conforme con la sesión de fotos (quizás no las vio, pensé). ¿Qué hice entonces? Me contacté con ella, le comenté que tenía las imágenes, pero que no iba a poder hacerles Photoshop. ¿Usted sabe lo que me costó decírselo? Conté hasta cien antes de comentárselo. ¿Qué le estaba queriendo explicar sutilmente? ¿Cómo podría sentirse ella con lo que yo le planteaba? Me podría haber cortado el teléfono, insultado, escrachado en las redes sociales como maltratador de mujeres.
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Le mandé todas las fotos y le pedí que eligiera cuáles podían salir, y cuáles prefería eliminar. ¿Y sabe lo que me respondió? "A mí me gustan, poné las que quieras, es lo que hay". ¡Y ¡adivine qué! Me lo dijo entre risas. Ahí nomás me agarró piel de gallina, me sentí avergonzado de lo que yo había pensado. Me dieron ganas de pararme y aplaudirla. Pero, ¿qué sentido tenía? No me iba a ver. ¿Entonces qué hice? Las publiqué, feliz y contento, más que nada porque comprendí que alguien puede ser gestor del cambio que tanto pedimos… Que tanto pedimos, pero… ¿queremos?
Una vez que la nota fue publicada llegaron los comentarios. Los esperados comentarios, los agraviantes comentarios. Pero los que más me sorprendieron no fueron los de hombres que criticaban o se burlaban, sino los de las mujeres… (Prefiero no reproducirlos en este espacio).
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A una compañera de la redacción no le llamó la atención porque –según ella- las mujeres son las que más critican. ¿Y entonces? ¿En qué quedamos? ¿Qué hacemos? ¿Buscamos a chicas que parecen anoréxicas para evitar las críticas? ¿Dejamos de publicar chicas normales?
El final de esta nota lo escribió la propia Andrea, dos horas antes de que yo decidiera redactar estas líneas. Y lo hizo a través de Twitter. Señores y señoras, aquí la opinión de una mujer que está feliz, incluso cuando no tiene las medidas perfectas que la sociedad, y sobre todo el mundo del espectáculo, exigen para triunfar.
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Graciasssss @TeleShowcom @arielwolman @luisfoto hermosa nota !!!!https://t.co/zWhZYPNmiV
— ANDREA ESTEVEZ (@estevezandrea) January 19, 2017
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