Intimidad masiva: tengo un novio mucho más joven

En una nueva entrega de Intimidad masiva, el consultorio sentimental-sexual de Infobae, una lectora se pregunta si la diferencia de edad con su joven novio es un problema para el futuro de la relación

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Tilda Swinton en “I am
Tilda Swinton en “I am love”

Hola Lucía,

Estoy saliendo hace unos meses con un chico mucho más joven que yo, yo tengo 32 y el 24. Nos llevamos muy bien de momento, y me gusta mucho. Pero no me interesan mucho las relaciones pasajeras o superficiales, y aunque los dos estamos claramente enganchados, no quisiera adentrarme mucho en la relación y después darme cuenta que la diferencia de edad nos jugaba en contra desde el vamos.

Además, la verdad que cuando me preguntan su edad, me pongo incómoda, porque siento que tengo que dar explicaciones de por qué salgo con alguien tan joven, como si estuviera haciendo algo mal. ¿Te parece que me separe antes de que sea tarde? Tamara

Tamara,

En lo que me comentás, hay dos aspectos paralelos que son tocados por "la diferencia de edad": cómo te sentís con tu pareja y cómo te sentís por lo que otros pueden decir de vos por estar con tu pareja.

Sobre los otros: hay una normativa social (la heteronormativa tradicionalista), que de a poco va modificándose, pero que está bien establecida, que es que las personas tenemos una sola función: las mujeres traen a una relación su capital (belleza, juventud, salud, docilidad) para engendrar, y los hombres, su capital para ser el sostén familiar (experiencia, estatus, dinero, dominación).

Bajo esta lógica, si una mujer no conforma con los estándares de belleza, o un hombre es "pobre" o vulnerable, son casi parias. Horror si se juntan con alguien que no sea "de su clase".

Es por esto que está socialmente mejor visto que un hombre mayor salga con una mujer joven, y no al revés. Es un prejuicio social, que de a poco, gracias a la lucha por la emancipación femenina y la inclusión de la diversidad sexual, va desapareciendo, pero por ahora aún vas a encontrar gente que te juzgue por ser una "robacunas", mucho más duramente que a un hombre.

Mi consejo respecto a esto: no te preocupes. Si este tipo de comentarios te lo hace alguien que querés, con paciencia y respeto, explicale su prejuicio. Si es alguien que no, fijate si vale la pena seguir hablando. Llevá con orgullo tus relaciones con quien sea.

Despojándonos del prejuicio social, nos queda ver cómo es la dinámica interna, en relación a la diferencia de edad.

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Un año, cinco años, en la vida de una persona y de otra pueden significar cosas muy distintas. Hay gente que a los 20 años ganó el Balón de Oro, gente que aún no terminó el secundario, gente que sostiene a su familia, gente que escapa de la guerra, gente que viaja por el mundo, gente que estudia, gente que está enferma, gente que descansa. Todos pueden tener la misma edad, y sin embargo no implica nada objetivamente. Lo mismo a los 30, 40, etc.

A lo que me refiero es que más que la edad en términos numéricos, buscaría entender qué cosas los unen y separan en términos de "etapas" y "expectativas". Algo que es mucho más subjetivo. Qué vivimos y qué deseamos vivir.

Creo que tenés que descubrir eso, en vos y en tu chico, conociéndose, y hablándolo. Ver en qué etapa están los dos, qué desean de una relación, de sus vidas, cuando, como.  Y ahí podrás saber desde quienes son en este momento, qué es lo que juega a favor o en contra.

Y hablando de años… "Se termina el año". El fin de un ciclo, que puede ser el del calendario gregoriano, un cumpleaños, egresar de una carrera, terminar una relación, una mudanza, momentos de transición que con más o menos altibajos nos instan a reflexionar.

Propongo para este fin de año que tengamos en cuenta algo que quizás no siempre consideramos a la hora de tachar la lista de objetivos cumplidos y pendientes: cómo transitamos situaciones emocionalmente complejas o demandantes.

Y en vez de dar respuestas a sus dilemas, hoy quiero enfocarme en la importancia de las preguntas. Puertas que nos abren la posibilidad de crecer.

Los invito a que rememoren, analicen y celebren los momentos emocionalmente difíciles o gratificantes que vivieron este año. Una discusión de pareja bien encarada que va dando frutos, hacer un duelo, recibir un planteo de un amigo, desconfiar de alguien, separarse o reconectarse con algún ser querido… son todos desafíos que caracterizan nuestras vidas y condicionan nuestro bienestar, tanto o más que esos 5 kilos que queríamos bajar a principio de año. Y en 365 días suceden muchas de estas pequeñas y grandes batallas, como las que compartimos en esta columna.

Gracias por preguntar y leer. Festejemos nuestros momentos de cambio y crecimiento.

Nos leemos en el próximo ciclo.

Para mandar tus preguntas, enviar un mail a luciavonstein@gmail.com