El gobierno nacional formalizó este viernes las designaciones de tres embajadores argentinos: Claudio Javier Rozencwaig en Túnez, Felipe Guillermo Álvarez de Toledo en Moldavia y Ricardo Ernesto Lagorio en Rusia.

Claudio Javier Rozencwaig
Claudio Javier Rozencwaig

Rozencwaig fue designado en 2014 por la entonces presidente Cristina Kirchner como representante permanente ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) con sede en Roma.

El diplomático es egresado del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), abogado de la Universidad de Buenos Aires y cuenta con una especialización en la Università Commerciale Luigi Bocconi de Milán.

Entre 1998 y 2007, Rozencwaig cumplió funciones en la embajada argentina ante Italia y en los últimos años se desempeñó como jefe de gabinete de la Subsecretaría de Política Exterior y como jefe de gabinete del vicecanciller Eduardo Zuaín.

Felipe Guillermo Álvarez de Toledo
Felipe Guillermo Álvarez de Toledo

Álvarez de Toledo ocupó el cargo de Cónsul General Adjunto en Barcelona y en los últimos días de la gestión kirchnerista fue nombrado como embajador en Rumania. Cambiemos lo oficializó ahora como representante en Moldavia y, según indica el primer artículo del Decreto 279/2017, conservará ambos cargos.

(Prensa Legislatura)
(Prensa Legislatura)

Lagorio, quien ya está instalado en Rusia, es un diplomático de carrera que trabajó estrechamente con Daniel Scioli y asesoró al ex candidato del Frente para la Victoria durante toda la campaña presidencial. Fue elegido por Cambiemos luego de que el entonces embajador Pablo Tettamanti fuera desplazado del cargo porque su esposa publicó críticas al presidente Mauricio Macri en Facebook. En la oposición entendieron el despido como un gesto de persecución ideológica, por lo que el Ejecutivo decidió elegir a una figura abiertamente cercana al kirchnerismo como Lagorio.

El diplomático trabaja desde hace tiempo en el área de Planeamiento y Análisis de Política Exterior de la Cancillería, es profesor en la UCA y en la UBA, miembro Consejero del CARI y un ferviente admirador de la pintura.

Durante el gobierno de Cristina Kirchner, Lagorio mantuvo en la Cancillería un estricto bajo perfil por temor a represalias de la gestión de Héctor Timerman. Pero ello no lo privó de asesorar a Scioli en toda la campaña presidencial. De hecho, Lagorio sonaba como un eventual canciller del gobernador bonaerense si este ganaba las elecciones.