La economía se redolarizó más allá del blanqueo

Muchos argentinos no abandonan la alta propensión a pensar y ahorrar en dólares

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Frente a un cambio notable en la forma de hacer política en la Argentina, y también en una parte importante del mundo, como acaba de ocurrir en las elecciones en los EEUU, hay algo que no se altera en el comportamiento de los argentinos: la alta propensión a pensar y ahorrar en dólares.

Es claro que la persistencia de elevados índices de inflación, tanto en una visión retrospectiva a los pasados doce meses, como aún en perspectiva a un año, en comparación con el promedio mundial, incentiva el ahorro en dólares, porque revela la continuidad de notables desequilibrios macroeconómicos, pese a los esfuerzos que hizo el Gobierno en los últimos doce meses para reducirlos.

Así, pese a que el Banco Central se ha propuesto una desafiante estrategia de inducir a la baja de la inflación con metas apoyadas en una política monetaria restrictiva, que implica sostener altas tasas de interés en términos reales, es decir varios puntos por arriba de la proyectada suba del promedio de precios de la economía, no ha cambiado la inclinación de los argentinos a ahorrar más en dólares que en pesos.

Es cierto que la aparición de un actor de peso, como es la sanción de la Ley 27.260 de Sinceramiento Fiscal, incentivó en octubre el ingreso de dólares al sistema financiero institucionalizado, unos USD 4.000 millones del equivalente USD 4.600 millones depositados por el 58% de unos 100 mil contribuyentes.

Pero también es cierto que pese a que la virtual estabilidad del tipo de cambio, luego del salto que experimentara en los primeros cuatro meses de Gobierno a la zona de 15 pesos por dólar, entre octubre de 2015 e igual mes del corriente año los depósitos totales en moneda extranjera en cuentas a la vista y a plazo en bancos se elevó en poco más de 86%, a USD 19.266 millones, y en el caso particular de los privados 62%, a USD 14.532 millones.

En ese período, el total de depósitos en pesos, equivalente en dólares, se incrementó en casi 27%, a poco más de USD 84.000 millones.

De ahí surgió que en los últimos doce meses, pese a la intención de las autoridades del Banco Central de alentar el ahorro en pesos, la proporción de esas imposiciones equivalente en dólares sobre el total se redujo de 6,4 por dólar a 4,4 por uno en moneda extranjera. Pasó de representar el 86,5% del total a 81,4 por ciento ahora, según se desprende del Informe Monetario Mensual del Banco Central.

MAYOR CAPACIDAD DE CRÉDITO PARA EXPORTADORES

La buena noticia que genera la creciente dolarización de la economía en el sistema bancario institucionalizado es que la disminución del ahorro en canales alternativos no sujetos a renta, como "en los colchones" o cajas de seguridad, a partir de la reglamentación de la ley de blanqueo fiscal, que para el caso de las tenencias en efectivo declaradas al 31 de octubre último hay plazo para depositarlas en cuentas especiales hasta el 21 de noviembre, ha permitido elevar la oferta de crédito para los sectores con capacidad de generar divisas, sin tener que enfrentar riesgo de cambio por el descalce de monedas que significaba endeudarse en pesos.

Según el Informe del Banco Central, en los últimos doce meses el total de préstamos en moneda extranjera al sector privado se elevó en casi 130%, de un paupérrimo nivel de USD 3.720 millones, a más de USD 8.500 millones.

Semejante impulso determinó que mientras en octubre de 2015 los créditos bancarios en divisas representaban poco menos del 8% del total, con una relación de 12,7 en pesos, al cambio equivalente, por dólar, ahora la proporción saltó a casi 15% del total, menos de 7 a 1 entre los préstamos en moneda nacional convertidos y los otorgados en moneda extranjera.

Sólo cuando la tasa de inflación se reduzca y consolide en un rango de un dígito bajo al año, con flotación cambiaria sin intervención, podrá aspirarse a un crecimiento de la bancarización en moneda nacional superior a la previsible en moneda extranjera, siempre que no aparezcan Gobiernos que recreen los temores a la confiscación de activos en divisas, como fue común en el pasado (el que tenía dólares recibirá…pesos!).