
Mark Ormrod es un héroe de guerra inglés que dedica su tiempo libre a entrenarse como remero. Sus esfuerzos durante años dieron fruto cuando terminó, este fin de semana, en el segundo lugar de la competencia "Invictus Games" de Toronto en el Centro Mattamy Athletic. El príncipe Harry, quien siguió de cerca su conmovedora historia de vida, se acercó para darle un cálido saludo y lo felicitó por su labor como oficial y también en el área del deporte.
Durante su pasado era un marine que amaba estar en el corazón de la acción y fue seleccionado para participar del viaje de servicio a Afganistán. Fue en ese momento, en el año 2007, cuando ocurrió lo impensable: pisó una mina enemiga que terminó por arrancarle ambas piernas y el brazo derecho.

"Estaba desnudo y muerto en el desierto. Solo pensé que no podía vivir así. Me volví hacia el cabo y grité: 'Mete una bala en mi cabeza'. Estaba hablando en serio. Recuerdo haberme tumbado allí pensando que me sentiría como si alguien me hubiera dado un puñetazo en la parte posterior de la cabeza y luego se pondría negro y estaría bien", recordó Ormrod, en relación a su trágico accidente en combate a dailymail.

Fue en estas circunstancias, al borde de la desesperación, donde Mark comenzó la batalla más grande de su vida: caminar de nuevo gracias al uso de piernas biónicas, para poder estar hombro con hombro con sus compañeros al recibir su merecida medalla de campaña. También en esta época y luego de que los médicos le aseguraron que no volvería a caminar y que difícilmente podría volver a hacer una actividad física, decidió vincular su espíritu al deporte.

Fue en el año 2009 cuando se casó con su actual mujer y madre de dos de sus tres hijos. En 2010 decidió retirarse de las fuerzas Royal Marines y comenzar su entrenamiento físico para vincular el deporte con su deseo de reconocimiento de todos los héroes de guerra amputados que sufren las dificultades típicas de su condición física de manera diaria. Ese mismo año corrió 3.530 millas a través de América sobre sus prótesis para recaudar dinero para organizaciones benéficas militares, y para el 2012 fue honrado como portador de la antorcha olímpica.
Durante estos años, Mark también realizó actividades como paracaidismo, descenso en rappel, bungee jumping e incluso, subió a Ben Nevis. Sin dudas, la capacidad física adquirida en las fuerzas, sumada a su increíble fortaleza espiritual, hicieron de este héroe una nueva persona.

"De todos mis logros, es mi familia de lo que estoy más orgulloso", aseguró Ormrod a mirror.
"En su momento habría vendido mi alma para regresar al hombre que era antes de la explosión, pero hoy puedo decir honestamente que no querría cambiar nada de mi vida aunque tuviera la oportunidad", agregó el deportista y ex marine.

Hoy con un segundo lugar en una de las competencias más importantes a nivel local y con el reconocimiento y apoyo del estado, Mark Ormrod deposita toda su energía en el apoyo y reconocimiento de cientos de sus compañeros heridos en batalla. Su logros de vida a través de sus vastas actividades sirven como mensaje inspirador al mundo, un mensaje que deja en claro que no existen barreras imposibles de sortear si la dedicación y el esfuerzo son las principales premisas inspiradoras.
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