Cuando uno ingresa al Racket Club de Palermo respira tenis. El polvo de ladrillo de las canchas decoran los rincones de las instalaciones y el anaranjado impregnado en las zapatillas de los socios confirman la teoría. En cada mesa del lujoso restaurante hay una raqueta, y los tubos con las pelotas fluorescentes se asoman de los bolsos apoyados en el piso invitando a sus dueños a volver a las canchas lo antes posible.

La pasión por el deporte que nació en Francia está instalada en el tradicional club de la Avenida Valentín Alsina y el futuro argentino quiere formarse allí. En diálogo con Infobae, el encargado del Programa Formativo e Integral de Futuros Tenistas, Martín Vasallo Argüello,  reconoció que hay "un proyecto que tiene como objetivo imponer al Racket como lugar de acogida para todos los jugadores que quieran ser profesionales".

Se trata de conformar "un lugar en donde los juveniles reciban el mismo entrenamiento que los jugadores de alta competencia", y los casos que más expectativa generan se instalan en la rama femenina. "Hay un buen grupo de chicas Sub 16 que viene creciendo mucho para incorporarse al circuito internacional. La idea es que Buenos Aires tenga una academia de nivel mundial", advirtió el morocho de Temperley.

Los casos más resonantes son los de Jazmín Ortenzi y Camila Romero, quienes se hospedan en el Cenard porque sus familias están radicadas en Córdoba y La Rioja. "Estamos cumpliendo nuestro sueño. La idea es trabajar día a día para que lograr nuestro objetivo de llegar al circuito profesional", le dijo a Infobae la adolescente de Chilecito.

Su rutina es dura: entrenamiento físico desde las 9 de la mañana hasta el mediodía. Almuerzo, descanso y ejercicios de técnica por la tarde. Por lo tanto, el estudio se da de una manera singular. "Es libre, tenemos un plan a distancia, donde tenemos que ir haciendo la tarea, y preparando los exámenes", explicó Ortenzi con la naturalidad propia de una joven que tiene las metas claras.

"Se trabaja en todos los aspectos. Las expectativas que tienen los chicos hay que acompañarlas con contención, porque hay que explicarles en cada momento las distintas situaciones por las que van a ir pasando. La competencia es una de las herramientas que usamos para su desarrollo, pero no es el objetivo a corto plazo, nosotros nos enfocamos en que el jugador pueda llegar a consolidarse profesionalmente", detalló Martín Vasallo Arguello.

En tiempos en donde se exigen resultados sin tener en cuenta los procesos, el equipo de Cancha 1 asume el desafío de sembrar al futuro del tenis argentino. "No le podemos sacar la presión a los chicos, porque éste es un deporte en el que se convive con la presión. Hay que reconocerla, para saber manejarla y nosotros estamos para ayudar a los chicos a cómo comportarse en esas situaciones. Es una de las cosas más lindas que te deja el tenis, porque después se puede aplicar en la vida, con los miedos, la toma de decisiones, las frustraciones, las angustias ó las responsabilidades", analizó el entrenador.

El principal referente del equipo es Facundo Bagnis, quien cuenta en su historial con dos medallas en los Juegos Panamericanos de Toronto (oro en individual y plata en dobles). Su experiencia también es tenida en cuenta por las aspirantes que se esperanzan con llegar al circuito internacional.  "Yo de chico no tuve la posibilidad de tener una formación así y la idea es que la puedan aprovechar. Como jugador siempre intento trasladar lo que puedo a las generaciones que se vienen, aunque estoy convencido de que tengo que seguir aprendiendo día a día", comentó el rosarino en el diálogo que mantuvo con Infobae.

Con menos de 16 años Ortenzi y Romero absorben toda la información que les pueda ser útil para su futuro. Lejos de sus familias y sus amigos, las chicas se dedican al tenis con el deseo de ocupar la vacante que agluna vez dejó Gabriela Sabatini. "Una vez por mes intentamos volver para no extrañar tanto. Igual estamos siempre conectados por whatsapp. Es un apoyo muy grande que nos dan con llamadas, videos y fotos", contó la riojana antes de cederle la palabra a su entrenador, quien café de por medio, continuó con su filosofía.

"El tenis femenino es un desafío muy grande. Tenemos que saber lo que está pasando en el circuito internacional para poder planificar los entrenamientos en busca de la formación de nuevas generaciones. El tenis argentino estuvo distante de lo que pasa en el mundo, con un sistema de juego muy adverso al tenis internacional. Es algo que no pasa solo en nuestro país, sino en todo Sudamérica. Es un debate profundo que tenemos que dar para idear los entrenamientos de forma correcta para que las chicas estén bien adaptadas cuando se sumen a un circuito, que es muy agresivo y violento. Hay que estar muy preparado desde lo físico, mental y técnico para poder sobrellevarlo", concluyó Vasallo Argüello con la confianza plena en una generación con potencial para soñar en grande.

Como lo resumió Facundo Bagnis, "la evaluación se establece en el día a día, porque el tenista no nace de la noche a la mañana. Hay que convivir con el sacrificio y la presión". En plena actividad profesional, el rosarino también se animó a dejarle un consejo a las aspirantes: "A mí de chico me decían que era un excelente Junior, y que si hacía las cosas bien iba a tener una muy buena proyección, pero no es así; no alcanza con ser una buena promesa, hay que trabajar mucho". Atentas a las palabras de su principal referente, Ortenzi y Romero están convencidas que su futuro estará en la alta competencia. La nueva legión la conformarán las mujeres.

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