Manifestantes católicos, batalla del Bogside, Derry, Irlanda del Norte, 1969 (Gilles Caron)
Manifestantes católicos, batalla del Bogside, Derry, Irlanda del Norte, 1969 (Gilles Caron)

Cuando Walter Benjamin escribió en la década del 30 sobre la importancia de la "politización del arte" se refería a que las obras que circulan entre las personas tienen que tener, además de una función estética de belleza, un rol transformador del espectador. ¿De qué sirve el arte sino es para hacernos reflexionar sobre la vida misma? Georges Didi-Huberman suscribe a esta idea, por eso en una reciente entrevista con Infobae aseguró que "el arte no es un concurso de belleza". Allí, en la relación entre artista y espectador hay algo más que mera algarabía.

Sublevaciones, la muestra que el historiador del arte y ensayista francés trae a la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Su curaduría tiene el objetivo de dar una "exposición sobre los acontecimientos políticos y las emociones colectivas que conllevan movimientos de masas en lucha". Fotos, intervenciones, pinturas, grabados, películas, documentos, proyecciones… todo tiende a mostrar los desórdenes sociales y sus consiguientes revoluciones. Más de 250 obras componen la muestra, pero ¿de qué se trata específicamente?

La tarea literaria de Didi-Huberman como ensayista es inmensa. Ha escrito decenas de libros donde, en su mayoría, toma la imagen como prisma para pensar la historia. Con Marcha por la vida (5 de octubre de 1982) de Eduardo Longoni, La huelga. De la serie de las luchas proletarias (1935) de Abraham Regino Vigo y Madre e Hija de Plaza de Mayo / Marcha por la vida (1982) de Adriana Lestido la muestra logra su objetivo de itinerancia incorporando obras locales.

La búsqueda está puesta en cuestionar la representación de los pueblos, en el sentido estético y político de la palabra, entendiendo que la objetividad es una falacia, sin embargo es en la subjetividad del artista, del que capta la realidad, donde radica el punto reflexivo. De esta forma, aparece la relación entre las distintas piezas, todas unidas por el sentimiento de rebeldía: uno de los ejes vertebradores del recorrido expositivo. Pero también hay focos de lectura, hay trazos, hay ámbitos, y son cinco: por elementos (desencadenados); por gestos (intensos); por palabras (exclamadas); por conflictos (encendidos); o por deseos (indestructibles).

Made e Hija de Plaza de Mayo, 1982 (Adriana Lestido)
Made e Hija de Plaza de Mayo, 1982 (Adriana Lestido)

"¿Qué nos subleva?", se pregunta Didi-Huberman en el texto en la sala. Luego se responde: "Una serie de fuerzas: psíquicas, corporales, sociales. Con ellas transformamos lo inmóvil en movimiento, el abatimiento en energía, la sumisión en rebeldía, la renuncia en alegría expansiva".

Mañana miércoles 21 de junio, en la Sede Hotel de Inmigrantes del MUNTREF Centro de Arte Contemporáneo, abrirá la exposición de la que todos hablan en Buenos Aires. Seguramente su potencia radique en el optimismo del curador -que por estos días está de visita por Argentina y que también se presentará el sábado en La noche de la filosofía, en el CCK-, en la importancia de intentar "reinventar nuestras esperanzas políticas".

Dutschke, 1968 (Wolf Vostell)
Dutschke, 1968 (Wolf Vostell)

* Sublevaciones, de Georges Didi-Huberman
Desde el miércoles 21 de junio (a las 13 horas) hasta el 27 de agosto en MUNTREF Centro de Arte Contemporáneo – Sede Hotel de Inmigrantes – Av. Antártida Argentina (entre Dirección Nacional de Migraciones y Buquebús). Entrada por Apostadero Naval, Puerto Madero.

 

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