Georges Didi-Huberman (UNTREF)
Georges Didi-Huberman (UNTREF)

El reconocido filósofo, investigador, historiador y curador de arte francés llegó a la Argentina para presentar Sublevaciones. Esta muestra antológica, que fue alumbrada en París en octubre de 2016, llega al país organizada por el Museo de la Universidad Nacional Tres de Febrero (MUNTREF). Se trata de un proyecto en colaboración con el Jeu de Paume (París), el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC, Barcelona) y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC, México). Sublevaciones se inaugura al público en el MUNTREF Centro de Arte Contemporáneo el miércoles 21 de junio y permanecerá en exhibición hasta el 27 de agosto.

Soulévements –su nombre original– es un registro de la iconografía de los levantamientos, las revoluciones y las luchas populares. Reúne alrededor de 300 trabajos de cientos de autores, que documentaron y documentan la historia y el presente de las insurrecciones, a través de diferentes recursos y técnicas: fotografías, películas, dibujos, grabados, pinturas, y escritos. Esta muestra dialoga con el interlocutor mediante cinco ámbitos: por elementos (desencadenados), por gestos (intensos), por palabras (exclamadas), por conflictos (enardecidos) y por deseos (indestructibles). El recorrido va desde la Revolución Francesa, pasa y se detiene en los campos de exterminio nazi en Auschwitz, hasta encontrarse con numerosas revueltas de América Latina.

Parte de la muestra de Georges Didi-Huberman en el MUNTREF: “Sublevaciones” (UNTREF)
Parte de la muestra de Georges Didi-Huberman en el MUNTREF: “Sublevaciones” (UNTREF)

Aunque Georges Didi-Huberman se niega a nombrar a sus artistas favoritos, subrayando que "el arte no es un concurso de belleza", de Sublevaciones destaca el trabajo de la joven directora de fotografía Maria Kourkouta, un video que muestra a migrantes, hombres, mujeres y niños, en su caminar por la frontera entre Grecia y Macedonia.

El arte no es un concurso de belleza

Esta nueva visita del renombrado historiador, conlleva una celebración especial: la inauguración de la cátedra Didi-Huberman de Políticas de las Imágenes en la Universidad de Tres de Febrero (UNTREF). La decisión de establecer este espacio tiene que ver con la valoración de la vasta producción de Didi-Huberman como teórico especialmente centrado en las imágenes y, a la vez, con su elección de trabajar en el ámbito de la curaduría a modo de campo de pruebas y experimentación.

Previo a dar la conferencia de apertura de la cátedra, el prestigioso curador charló a solas con Infobae.

–¿Qué significa para usted curar arte?

–Hay distintos valores de uso, todos muy importantes. Se puede comisionar arte por grupos de artistas, por género, por período. Es un proceso de clasificación racional y, luego, de desclasificación. Consiste en sacar las cosas de su espacio habitual y reunirlas con otras, originando un nuevo "problema" para analizar. Por ejemplo, si la joven de la familia López se junta con el joven de la familia Rodríguez, esa nueva comunión puede generar nuevos "problemas", en este caso, podría ser un bebé.

Georges Didi-Huberman (UNTREF)
Georges Didi-Huberman (UNTREF)

Luego de una cálida y sincera carcajada, Didi-Huberman se explaya sobre el concepto de arte: "Si bien mi padre era pintor, me inició y guió en el oficio, y es algo que yo conozco, no sé qué es el arte, no quiero dar una definición. Freud decía que había pocas cosas que decir respecto del mismo. Sobre la imagen sí, sobre la imaginación sí, el deseo sí, el síntoma también, pero que hoy no hay que plantearse una pregunta respecto del arte."

Sublevaciones representa la manifestación de las masas y, a su vez, la politización del arte. En este proceso, ¿se experimenta alguna atrofia de la obra en sí misma o en la singularidad de la experiencia?

–Hay una teoría muy pesimista respecto de la política. Una postura muy radical, de pensar todo como finito. Como si todo estuviera destinado a terminar, a perderse o a desaparecer, y no es así. Si esto fuera cierto, no tendríamos pasado, ni experiencia. Ni siquiera infancia. Por el contrario, como ya lo ha explicado Walter Benjamin, la obra de arte no se pierde cuando se politiza, se diluye en un estado en el cual las cosas declinan, para luego volver a levantarse. Metafóricamente hablando, el arte es como una ola. Se puede percibir una desaparición de las cosas allí donde se creía que deberían estar, pero las cosas no desaparecen, simplemente migran, pueden salir del campo de visión en el que estamos, pero permanecen. En Francia, por ejemplo, se hablaba de una desaparición de la poesía, porque últimamente se ve poco plasmada en los libros. No obstante, el género se mantiene vivo, incluso en el rap: una forma poética con rimas. Quizás no se encuentre en la librería del barrio más chic de París, pero la poesía no ha desaparecido en absoluto. Hay cosas como la mirada, el deseo, la paz, la guerra, el amor y el odio, que jamás desaparecen.

Quizás no se encuentre en la librería del barrio más chic de París, pero la poesía no ha desaparecido en absoluto

–En la muestra hay un fuerte planteamiento de la ética a través de la estética. Siendo usted filósofo, ¿ha influido la teoría de Immanuel Kant a la hora de curar esta antología?

–Por supuesto que Kant está presente como fuente de iluminismo. Lo que retengo de él es que busca la dignidad en las expresiones. Desde el principio de los tiempos, la imagen tiene una relación muy fuerte con la dignidad, la concepción más antigua de Imago en la República Romana, está ligada a la política y a la Dignitate. Por otro lado, estuvo muy presente en mí la obra de Goya que es la luz más las sombras. Esa conjunción indisoluble entre consciencia-sapiencia, e inconciencia-deseo y pulsiones.

–En las sublevaciones se manifiesta la libido, lo más visceral, ¿cuánto hay de sacrilegio en la insurrección?

–Un primer cuestionamiento es el que planteó Georges Bataille: qué es sacralidad; y ello dependerá de cada cultura. Una sublevación es una profanación, y hay mucho de sacrílego en las insurrecciones, en el sentido de que brindan a todo el mundo el uso de algo que estaba separado por las jerarquías sociales, y la estratificación de la sociedad está concebida como algo sagrado.

Dutschke, 1968 (Wolf Vostell )
Dutschke, 1968 (Wolf Vostell )

–El arte también suele ser sacralizado. Erróneamente, puesto en un lugar alejado, reservado para una élite "entendedora", ¿qué puede decir a las personas para que se animen a visitar Sublevaciones?

–Hay que lograr desmitificar el concepto de arte. El saber es hermoso. Es como un ramo de flores, bello e incapaz de causar algún daño. No hay que tenerle miedo. Lo más difícil en pedagogía, es transmitirles a los jóvenes que el saber no duele, no hace mal. Si se quiere contradecir o cuestionar al poder hay que empezar por comprender que no está ligado al conocimiento como se quiere hacer creer. El saber es inocente, no obstante, es una herramienta utilizada de forma opresiva por el poder. En ocasiones, las personas se sienten intimidadas por mí, por lo que creen que sé, otorgándome una especie de potestad que no pretendo ni quiero. Si yo considero que sé más que alguien porque soy más grande de edad, o porque tengo más experiencia o más diplomas, y creo que con todo lo que conozco debo tener un poder sobre ese otro, entonces soy un boludo.

Si yo considero que sé más que alguien porque soy más grande de edad, o porque tengo más experiencia o más diplomas, y creo que con todo lo que conozco debo tener un poder sobre ese otro, entonces soy un boludo

–Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo son grandes protagonistas de su montaje, ¿qué puede decir sobre ellas?

–Estoy muy impresionado por su lucha. Primero por el hecho de que organizaron un movimiento de mujeres sin poder, y mi exposición está basada en la diferencia entre poder y potencia. Las Madres y Abuelas no tienen poder, pero tienen potencia, tan magnífica que hasta yo las he conocido a 20 mil kilómetros de distancia. La potencia sobrevive al poder. Las Madres y Abuelas son una potencia de la sublevación ejemplar, ganaron algo mientras perdían a sus hijos y a sus nietos, es admirable.

Made e Hija de Plaza de Mayo, 1982 (Adriana Lestido)
Made e Hija de Plaza de Mayo, 1982 (Adriana Lestido)
 

* Sublevaciones, de Georges Didi-Huberman
Desde el miércoles 21 de junio (a las 13 horas) hasta el 27 de agosto
MUNTREF Centro de Arte Contemporáneo – Sede Hotel de Inmigrantes – Av. Antártida Argentina (entre Dirección Nacional de Migraciones y Buquebus). Entrada por Apostadero Naval, Puerto Madero

 

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