La nueva edición de “El idioma de los argentinos”
La nueva edición de “El idioma de los argentinos”

No es la historia de un libro. O sí, pero es algo más: el documento de una amistad. Un libro de Jorge Luis Borges hallado en la biblioteca personal de Xul Solar, intervenido artísticamente por el artista. La tapa, pintada al óleo; el interior, ornamentado a la acuarela. Se trata de la primera edición de El idioma de los argentinos, publicado en Buenos Aires por la editorial M. Gleizer Editor en 1928. Ochenta y nueve años después, se reedita como objeto de culto, pero no con fines comerciales, sino para distribuir sus ejemplares en bibliotecas e instituciones culturales públicas con salas de lectura. Un objeto que condensa a dos de los más grandes artistas -si no los más- de nuestro país. Fue este miércoles 26 de abril que se presentó, en el Museo de Bellas Artes.

Cuando El idioma… se publicó, Borges y Xul Solar ya se conocían. A principio de la década del 20 comenzaron una relación de admiración mutua que poco a poco se convirtió en amistad. Una amistad profunda, fuerte, intelectual. Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari -ese era el verdadero nombre de Xul Solar- ilustraba libros y algunos textos que Borges y otros escritores publicaban en revistas literarias. El autor de El Aleph estaba profundamente conmovido con el universo creativo de su amigo doce años mayor que él; una figura que lo inspiraba. Tal es así que, una vez al intentar describir la obra, esbozó que se trataban de "documentos del mundo extraterrestre". ¿Acaso existe mejor definición?

Jorge Luis Borges y Xul Solar
Jorge Luis Borges y Xul Solar

Xul Solar era un tipo raro, pero en el buen sentido. Basta con decir que fue pintor, escultor, astrólogo, escritor e inventor de idiomas imaginarios. ¿Quién puede crear de forma tan colorida, con formas tan desbocadas, con un estilo tan marcadamente lúdico y profundo, hablándonos de un mundo paralelo pero que está en cada uno de nosotros? Por estos días, en el Museo de Bellas Artes, una muestra ecléctica y heterogénea curada por Cecilia Rabossi titulada Panactivista (termina el 18 de junio) lo pinta a la perfección. Allí se ven cuadros, manuscritos, estructuras, maquetas y documentos personales de este artista nacido en San Fernando. Si bien cada uno de todos esos objetos tiene una connotación específica, hay uno que se vuelve distintivo: el libro de Borges intervenido artísticamente. Allí, en medio de todo ese universo, fue que esta edición se presentó en sociedad.

Lo que le fascinaba a Borges de Xul Solar era la forma lúdica, inteligente y artística de conectarse con la realidad

"La argentinidad debería ser mucho más que una supresión o que un espectáculo. Debería ser una vocación", leyó Andrés Duprat, director del Bellas Artes, con la edición de El idioma… abierta sobre sus piernas. A su lado estuvo María Kodama, presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, que, cuando le toca hablar, comenta una infidencia: "Lo que le fascinaba a Borges de Xul Solar era la forma lúdica, inteligente y artística de conectarse con la realidad". Porque si hay que decir algo que unía a estos dos personajes históricos era -según se dijo en una muestra de 2013 en el Americas Society de Nueva York- su forma de entender el mundo: "Para los dos, la relación entre realidad y sueño era porosa". Junto a ambos, la tercera presentadora: Elena Montero Lacasa de Povarché, directora del Museo Xul Solar y titular de la Fundación Pan Klub. En conjunto, las tres instituciones (Bellas Artes, Fundación Borges y Fundación Pan Klub) hicieron posible este libro.

Elena Montero Lacasa de Povarché, Andrés Duprat y María Kodama en la presentación del libro
Elena Montero Lacasa de Povarché, Andrés Duprat y María Kodama en la presentación del libro

En uno de los textos, Las coplas de Jorge Manrique, aparece un dibujo alusivo de Xul Solar. En esa hoja se lee la pluma de Borges: "Lector: Por la vereda de las coplas hemos llegado a la metafísica. Ya eres el poseedor de tu ignorancia; y la mía no te hace falta". Debajo, un colorido diseño pintado con acuarela: una especie de dragón divertido lleva en su lomo ondeado a lo que podría ser una mujer y su hijo. Es que la obra de Borges bien puede ser ilustrada por Xul Solar; hay versos y fragmentos que parecen estar pensados viendo los colores de sus pinturas o los enigmas de sus panjuegos. También sucede lo mismo a la inversa: ¿Acaso no podría decirse que la obra de Xul Solar es borgeana? Ambos estilos se conectan, como si fueran una misma lengua.

Borges admiraba mucho a su amigo pintor; tal es así que en 1975, doce años después de su fallecimiento, dio una conferencia extensa para abordar su obra y figura: "El pensamiento de Xul era incesante. A diferencia del resto, y del que me incluyo, donde el pensamiento es un fenómeno que ocurre de tarde en tarde, donde generalmente estamos percibiendo (…) En cambio Xul, me dio la impresión exacta de haber leído muchísimo y, sobre todo, de querer cambiar las cosas". Esta edición facsimilar, que a partir de ahora estará en bibliotecas públicas (el libro se puede solicitar, hay que completar el formulario que aparece en www.bellasartes.gob.ar) guarda muchos secretos; esos que todo amistad posee. Quizás algún lector intrépido los devele.

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