(iStock)
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Sacando la lengua, tapándose la boca o guiñando un ojo. Son varias las poses que se han popularizado a la hora de sacarse selfies.

Pero una de ellas, la que consiste en levantar los dos dedos para reproducir el símbolo de la paz, podría implicar una grave amenaza a la privacidad de los usuarios.

Según un estudio realizado por el Instituto Japonés Nacional de Informáticos (NII, por sus siglas en inglés), se podrían utilizar las imágenes de las huellas dactilares del usuario para acceder a equipos que estén protegidos con estos datos biométricos.

Y si logran ingresar a los smartphones, laptops o tablets, entonces también tendrían acceso a todas las cuentas de los usuarios en las redes sociales. O incluso a los datos de sus tarjetas, si es que estos estuvieran guardados en los dispositivos. El riesgo, como se ve, es enorme.

Teniendo en cuenta que la identificación táctil se usa cada vez con más frecuencia, sacarse fotos donde se muestran las yemas de los dedos implica dejar abierta una gran ventana hacia la privacidad.

Otro factor que aumenta los riesgos es la alta resolución que tiene la mayoría de las cámaras. Tal es la calidad de imagen que ofrecen los smartphones que una foto tomada a tres metros de distancia ya es suficiente para que se vean en detalle las huellas dactilares, según publicó el sitio The Japan Times.

"Los datos de las huellas se pueden recrear si las imágenes están en foco y tienen una buena iluminación", destacó el investigador del NII Isao Echizen, según reprodujo el portal.

Por otro lado, el investigador destacó que no se requiere de ningún dispositivo de tecnología muy avanzada para copiar esos datos biométricos.

Para contrarrestar este riesgo, el NII desarrolló un film transparente con óxido de titanio que se puede adherir a los dedos para ocultar las huellas.

El desarrollo, que recién estará listo en dos años, servirá para proteger la información de los usuarios, pero no interferiría de ningún modo con el registro dactilar.

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