Un nuevo estudio ha revelado que la cantidad de “sustancias químicas persistentes” en el agua potable de Estados Unidos podría ser el doble de los niveles registrados en los datos de monitoreo federales.
Las PFAS, siglas de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, reciben este nombre porque resisten la degradación ambiental. Estos compuestos químicos peligrosos se encuentran en muchos productos cotidianos, como cosméticos, utensilios de cocina y envases de alimentos. Desde allí, llegan al suelo y al agua potable.
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Al compartir datos sobre PFAS provenientes de sistemas de agua en todo el país, la Agencia de Protección Ambiental suele informar que los niveles están “por debajo del límite de detección”. En la nueva investigación, Gehendra Kharel, hidrólogo y profesor asociado de la Universidad Cristiana de Texas, colaboró con sus colegas para comprender mejor qué significa esto con respecto a la presencia de estas sustancias químicas.
“Esos registros aún contienen información, incluso sin concentraciones exactas”, dijo Kharel en un correo electrónico. “Queríamos entender cómo el uso de esa información modifica las estimaciones en comparación con considerar como cero todos los resultados por debajo del límite”.
El 98 % de los resultados queda por debajo del radar
El estudio no recolectó sus propias muestras de PFAS, sino que analizó datos existentes de la EPA, centrándose en datos de enero que analizaban 25 sustancias en 9.991 sistemas de agua comunitarios. En ese conjunto de datos, el 98 % de los 1.86 millones de resultados de pruebas individuales se encuentran por debajo de los límites de detección de PFAS.
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Los datos se recopilan como parte de un programa de la EPA que exige la evaluación de 29 sustancias PFAS en los sistemas públicos de agua potable. La información se utiliza para informar al público, a los organismos reguladores y a los investigadores sobre la calidad del agua.
Sin embargo, al considerar esos resultados por debajo del límite como cero, solo se capturó el 44% de la concentración promedio de PFAS, según el nuevo estudio, publicado el viernes en la revista Cell Reports Sustainability, lo que significa que más de la mitad del total estimado no figuraría en los informes actuales.
En un comunicado, la EPA afirmó que no podía comentar los detalles del nuevo informe, pero hizo hincapié en su compromiso de abordar la presencia de PFAS en las fuentes de agua.
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“La EPA está comprometida con la protección de los estadounidenses frente a la exposición nociva a las sustancias PFAS en el agua potable, razón por la cual la agencia mantiene los estándares nacionales de agua potable para el PFOA y el PFOS”, dijo la agencia en su comunicado.
La “sustitución cero” se refiere a cuando los investigadores o las agencias de informes consideran como cero los resultados inferiores al límite de detección del laboratorio al calcular el promedio. De esta manera, los resultados se incluyen en los cálculos en lugar de descartarse por completo.
Kharel recalcó que el estudio tenía como objetivo estimar las concentraciones, y no revelar con precisión la cantidad de estas que llegan a los hogares o al organismo de las personas. Se ha relacionado a las sustancias PFAS con un mayor riesgo de cáncer, problemas cardiovasculares y defectos reproductivos y del desarrollo.
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La EPA establece límites nacionales legalmente vinculantes para seis tipos específicos de PFAS en el agua potable; el PFOA (ácido perfluorooctanoico) y el PFOS (ácido perfluorooctanosulfónico) tienen los límites más estrictos, fijados en 4 partes por billón cada uno en el agua potable pública.
Los nuevos hallazgos podrían sugerir una concentración promedio nacional mucho mayor de estos seis productos químicos en el agua potable, en comparación con lo que se considera el promedio si los resultados por debajo del límite se cuentan como cero, dijeron los investigadores en un comunicado de prensa.
Bruce Rittmann, director del Centro Biodesign Swette de Biotecnología Ambiental de la Universidad Estatal de Arizona, está colaborando en el desarrollo de tecnología para eliminar las sustancias PFAS del agua. Advirtió sobre los riesgos de las PFAS, incluso más allá de aquellas ampliamente reconocidas por su potencial dañino, como el PFOA y el PFOS.
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“No conviene centrarse únicamente en dos moléculas, el PFOS y el PFOA, porque son muy importantes y se han utilizado mucho en el pasado, por lo que se encuentran en el agua”, afirmó. “Pero no son las únicas que existen, ni las únicas con efectos perjudiciales para la salud”.
Rittmann, que no participó en el estudio, coincidió con los autores sobre la importancia de reconocer los resultados por debajo del límite y los riesgos de tratarlos como si fueran cero.
Kharel afirmó que planea continuar este trabajo, repitiendo el análisis con conjuntos de datos más recientes de la EPA. Asimismo, aboga por informes más claros y pruebas adicionales que permitan obtener resultados más detallados, siempre que sea posible.
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© 2026, The Washington Post
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