Un mes después del doble terremoto de 7,2 y 7,5 grados que sacudió el norte de Venezuela el pasado 24 de junio, solo el 39 % de la respuesta humanitaria para atender a las poblaciones afectadas y a la costa devastada cuenta con financiación, alertó el Consejo Noruego de Refugiados (NRC).
La cifra de personas que requieren asistencia humanitaria en las zonas más afectadas del país asciende a 1,3 millones, casi el doble de quienes ya la necesitaban antes de los sismos, según informó el NRC. Como consecuencia, la ONU y sus socios han revisado el Plan de Respuesta Humanitaria para Venezuela, ampliando sus objetivos e incrementando casi en un 50 % las necesidades de financiación.
El plan actualizado busca llegar a 6,2 millones de personas durante los próximos seis meses, pero hasta la fecha solo se ha cubierto el 39 % del financiamiento necesario. La directora del NRC en Venezuela, Elena Vicario, advirtió en un comunicado que “el primer mes después de un desastre suele generar solidaridad y atención a nivel mundial. La verdadera prueba ahora es si ese apoyo se mantendrá una vez que los titulares empiecen a desvanecerse”.
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El doble terremoto registrado en Venezuela el 24 de junio dejó un saldo de 5.398 personas fallecidas y mantiene a miles de familias en situación crítica, sobre todo en el estado de La Guaira, el más afectado. Las labores de desescombro y recuperación de cuerpos continúan en la zona, mientras la comunidad humanitaria advierte que la emergencia está lejos de concluir.
Cerca de 24.000 niños han quedado sin clases y muchos viven en albergues temporales donde las condiciones siguen siendo precarias. El NRC señaló que “las personas afectadas por los terremotos siguen viviendo con incertidumbre a diario. La comunidad humanitaria se enfrenta ahora a una disyuntiva: mantener la respuesta y ayudar a las comunidades a recuperarse o permitir que la falta de financiación convierta este desastre en una crisis a largo plazo”.
El NRC solicitó que las donaciones internacionales destinadas al terremoto sean adicionales y no sustituyan el apoyo a las necesidades humanitarias preexistentes del país. La organización remarcó que es imprescindible aumentar la inversión y el desembolso financiero por parte de la comunidad internacional para evitar el agravamiento de la crisis.
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Actualmente, el Plan de Respuesta Humanitaria para Venezuela requiere una inversión que creció casi un 50 % tras los sismos, pero la cobertura financiera apenas supera un tercio de lo necesario. “El mundo no debe mirar hacia otro lado”, reclamó Vicario en el comunicado donde se advierte que la continuidad de la ayuda determinará si la emergencia se convierte en una crisis prolongada.