Delcy Rodríguez enfrenta la primera tragedia carcelaria en su condición de presidenta encargada de Venezuela.
El Ministerio de Servicio Penitenciario informó este martes que cinco reclusos murieron producto de un motín que se registró el lunes 20 de abril en el Centro Penitenciario Región Capital Yare III, en el estado Miranda, a unos 45 kilómetros de Caracas.
A través de un escueto comunicado, el despacho oficial da cuenta del suceso y subraya que ocurrió en un “establecimiento de máxima seguridad destinado al resguardo de líderes negativos y miembros de bandas criminales”. Agrega que el Ministerio Público ya inició una investigación para determinar las circunstancias de lo sucedido.
Antes de que el Ministerio de Servicio Penitenciario ofreciera este balance, en la noche del lunes 20 de abril la Fiscalía General de la República había emitido un boletín anunciando “el inicio de una investigación tras los hechos registrados” en la cárcel de Yare III.
Graves denuncias
Desde el mismo lunes 20 de abril a través de las redes sociales, familiares de reclusos comunes y de presos políticos que están en ese recinto habían denunciado una situación de violencia y la suspensión de las visitas.
En uno de los videos que circularon en la red social X, familiares gritan “queremos fe de vida”, demandando noticias a las autoridades del penal sobre sus detenidos.
La ONG Observatorio Venezolano de Prisiones indicó que los familiares “cuentan que los privados de libertad exigen traslados desde Yare III porque las condiciones de reclusión en ese sitio son inhumanas”.
El Observatorio Venezolano de Prisiones ha documentado denuncias sobre torturas en ese penal. “Una vez visitamos a mi familiar y no se podía sentar porque tenía una ampolla, me dijo que le habían pegado a él y a varios. A veces tienen la mirada perdida y le da miedo que hablemos en la visita porque dice que tienen micrófonos”, dijo un familiar a esta ONG.
Prácticamente en paralelo con este motín se registraron las muertes de otros dos reclusos supuestamente por paros respiratorios en las cárceles Rodeo III y Rodeo IV, también ubicadas en el estado Miranda.