Una treintena de detenidos vinculados a la Operación Gedeón permanecieron recluidos en El Helicoide hasta su arbitrario traslado, entre el 31 de julio y el 10 de agosto de 2025, al Centro Nacional de Procesados Militares (Cenapromil) Central, ubicado en el Fuerte Guaicaipuro. Seis meses después, los familiares obtuvieron autorización para una visita, durante la cual constataron con horror el severo deterioro físico de sus seres queridos.
Tras la visita autorizada por el Ministerio del Servicio Penitenciario a la cárcel ubicada en el Fuerte Guaicaipuro, familiares y defensores privados de los 32 procesados del “Caso Gedeón” han destacado las condiciones de los detenidos y solicitan medidas urgentes a las autoridades competentes.
Los familiares observaron signos evidentes de desnutrición y debilitamiento físico, asociados a una alimentación insuficiente. Asimismo, detectaron afectaciones psicológicas derivadas de un aislamiento prolongado, y restricciones previas que dificultaron el contacto regular con familiares y abogados.
Estas circunstancias, señalaron, ponen en grave riesgo los derechos fundamentales de los detenidos, como la vida, la integridad personal y la salud.
Han dicho que después de un largo periodo de incertidumbre y falta de comunicación, se ha confirmado que los ciudadanos permanecen recluidos en el Fuerte Guaicaipuro.
Los familiares consideran la autorización de la visita como un avance, aunque insisten en que el Estado debe garantizar de manera permanente la información sobre la ubicación y el estado de salud de las personas privadas de libertad.
Los defensores y familiares expresaron inquietud por las limitaciones en el acceso a defensa privada, el retardo procesal y la prolongación de medidas restrictivas sin revisión judicial efectiva. Recordaron que el respeto al debido proceso es una garantía constitucional irrenunciable.
Están solicitando que ingrese inmediatamente una comisión médica independiente, acompañada por la Cruz Roja, para evaluar el estado físico y psicológico de los detenidos.
La regularización permanente del régimen de visitas, tanto para familiares como para abogados de confianza, a la vez que se den garantías públicas sobre la integridad física de los reclusos, señalando que el Estado venezolano es responsable de su seguridad.
Exigen el traslado humanitario a centros de reclusión en la ciudad capital, para facilitar el acceso a alimentación adecuada y asistencia familiar, porque la ubicación en el Fuerte Guaicaipuro dificulta el acceso a familias de escasos recursos, lo que limita la entrega regular de alimentos y el apoyo nutricional.
Los familiares recalcan que acercar a los detenidos a sus familias no es un privilegio, sino una medida humanitaria esencial para garantizar derechos fundamentales como la alimentación y el acompañamiento afectivo.
Finalmente, insistieron en que los derechos humanos no se suspenden por la existencia de un proceso judicial. Alimentación, salud y contacto familiar deben ser garantías irrenunciables para todos los privados de libertad.
Son ellos
El responsable de la Operación Gedeón, infiltrada por Diosdado Cabello, es el capitán retirado (GNB) Antonio José Sequea Torres, quien está recluido en la Cárcel del Rodeo I.
Los traslados de la mayoría de los presos por la Operación Gedeón fueron hacia el Fuerte Guaicaipuro, unos el 31 de julio 2025, otros el 5 de agosto y el último grupo el 10 de agosto. Desde entonces sus familiares perdieron total contacto con los 18 militares, siete civiles, cinco de diversas Policías y un exfuncionario de la Dirección general de Contrainteligencia Militar (Dgcim).
Uno de ellos es el S2 (GNB) Juan Fredd Jesús Acosta Ysea, quien se entregó voluntariamente, en compañía de su familia el 18 de mayo, al comando de la Guardia en Mene Mauroa, estado Falcón, cuando supo que estaba siendo solicitado aun cuando no participó en la Operación Gedeón.
En redes sociales, y aunque hay evidencia que Acosta se entregó, la Guardia Nacional colocó al joven en una foto esposado junto a cuatro funcionarios de la GNB fuertemente armados, asegurando que había sido capturado, como parte de la Furia Bolivariana “capaz de derrotar los traidores de la patria”.
También en la lista de los recluidos en el Fuerte Guaicaipuro está el S2 (GNB) Leandro Leomar Chirinos Parra, cuyo hermano, el funcionario de la DGCIM Leonardo David Chirinos Parra también fue detenido solo por ser familia aunque nada tenía que ver con Gedeón.
Igualmente están en la lista el Sargento Mayor de Tercera SM3 (GNB) José Antonio Moreno Peñaloza. Los Sargentos Primero (S1) José Manuel Mendoza González, Rosendo Rivero Rafael David y Jackson Leiner Taquiva Becerra. Los también sargentos: Jonathan Rafael Franco Quiñones, Wilmer Oswaldo Salina Sánchez; el funcionario del Sebin, sargento Jesús Alberto Colmenares.
Los Sargentos Segundo (S2): Ricardo David Fonseca Mosquera, José Rafael Blanco Volcán, Carlos Enrique Conde Márquez, José Ibiany Ruiz Delgado, Gustavo Enrique Álvarez Granadillo, Miguel Ángel Plaza Méndez.
El teniente (Ej) Junior De Jesús Silva Herrera. Los capitanes: Jesús Manuel Ramos López y Juan Luis Gutiérrez Aranguren.
Los funcionarios policiales: inspector Rosmel Edecio Méndez Morales, Dgcim; Rodolfo Jesús Rodríguez Orellana, Inspector Policía de Baruta; el Oficial Politáchira Oscar Leonardo Aguillón Garcés; Inspector Policía de Miranda, Jefferson Fernando Díaz Vázquez; los policías de Chacao, Darwin Estibeen Herder Andrades y Jesús Rafael Ramos López; y el Comisario de la Policía Douglas Javier Contreras Arellano.
Los civiles: Alejandro Torres, Gustavo Adolfo Hernández Barranco, Jeremy Jesús González López, Justo Pastor Daza, Cesar Junior Altamar Sarmiento, Juan José Torres y Cosme Rafael Alcalá Acosta.