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Cuál es el elemento de la cama que quizás no estás lavando lo suficiente

Especialistas sugieren atender esta tarea varias veces al año, con mayor frecuencia ante alergias, mascotas o sudoración intensa

El edredón acumula polvo, aceites corporales y alérgenos incluso cuando permanece cubierto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cambio de estación ofrece una ocasión para revisar el lavado del edredón, una pieza que suele quedar fuera de la rutina aunque está en contacto cotidiano con el cuerpo y la ropa de cama.

El edredón acumula partículas incluso bajo la funda

Las fundas, sábanas y mantas reciben una limpieza más frecuente, pero no aíslan por completo al edredón de aceites corporales, polvo y alérgenos. Los ácaros del polvo pueden encontrarse en colchones y ropa de cama, sobre todo en ambientes cálidos y húmedos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC.

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Los ácaros del polvo encuentran condiciones favorables en ambientes cálidos y húmedos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La exposición a sus restos puede desencadenar síntomas en personas con alergia. Por eso, la higiene del dormitorio forma parte de las medidas de control ambiental cuando existe asma o sensibilidad a estos alérgenos. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) recomienda concentrar esas medidas en el dormitorio, donde los niveles de ácaros suelen ser mayores.

En una nota de The Spruce, especializado en tareas domésticas, el profesional de lavandería Tom Ceconi planteó que el escenario ideal sería lavar el edredón cada tres meses. Aunque propuso una frecuencia de seis meses como alternativa más viable.

La fundadora de un servicio de lavandería, Ashley Kidder, coincidió en la pauta trimestral y señaló que las mascotas, alergias o transpiración intensa pueden justificar intervalos más cortos.

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La limpieza del dormitorio ayuda a controlar la exposición a los alérgenos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El lavado periódico ayuda a retirar alérgenos y aceites corporales

Ceconi explicó a The Spruce que el lavado permite retirar ácaros, alérgenos y aceites corporales, en especial para quienes duermen con calor. Incorporar esta tarea a una rutina periódica evita que el edredón quede fuera de los cuidados habituales de la ropa de cama.

Antes de guardar un edredón liviano o volver a colocarlo en la cama, conviene verificar que esté limpio y completamente seco. La humedad retenida puede afectar el material y favorecer olores; por eso, el secado no debe abreviarse.

Esta limpieza no sustituye los cuidados semanales de las piezas de contacto directo. Los CDC aconsejan lavar la ropa de cama cada semana y secarla por completo. Para personas alérgicas, el NHS indica que las prendas que no están protegidas por fundas antiácaros deben lavarse a 60°C, siempre que el tejido admita esa temperatura.

Los especialistas recomiendan lavar el edredón cada tres o seis meses. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La etiqueta de cuidado define el método de lavado

Antes de llevar el edredón al lavarropas, hay que leer sus instrucciones de conservación. Si la etiqueta indica limpieza en seco o limpieza profesional, no debe lavarse por cuenta propia. El tipo de relleno, tela exterior y tratamientos aplicados determinan la temperatura, ciclo y método de secado apropiados.

Ceconi advirtió que, al mojarse, muchos edredones pesan demasiado para una lavadora doméstica, aunque parezcan caber cuando están secos. Para los modelos grandes, recomendó una máquina comercial de carga frontal.

El lavado del edredón no sustituye la limpieza semanal de las sábanas y las fundas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La pieza debe poder moverse con espacio; sobrecargar el tambor reduce el enjuague y puede comprometer el lavado. Como guía de trabajo, las recomendaciones recogidas por el medio original incluyen:

  • Retirar y lavar la funda por separado.
  • Lavar el edredón solo si la etiqueta lo permite.
  • Elegir un ciclo suave o normal y respetar la temperatura indicada.
  • No utilizar blanqueador ni suavizante en edredones de pluma o plumón.
  • Añadir un enjuague adicional si quedan restos de detergente.
  • Secar por completo antes de volver a usar o guardar la pieza.
La etiqueta de cuidado determina el método adecuado para lavar cada edredón. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Plumas y fibras sintéticas requieren cuidados distintos

Para edredones de pluma o plumón, Ceconi aconsejó detergente sin enzimas, ya que estas actúan sobre proteínas y podrían degradar el relleno con el tiempo.

Kidder recomendó moderar la cantidad de detergente, dado que el excedente puede retener suciedad y aceites. Ambos puntos dependen, de todos modos, de lo que autorice la etiqueta.

Los edredones grandes necesitan espacio suficiente para moverse dentro de la lavadora. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El secado puede llevar varias horas porque el plumón mojado aumenta de peso. El profesional sugirió calor medio, capacidad amplia y pausas periódicas para ahuecar la pieza y evitar grumos. En los edredones sintéticos o de poliéster, el medio citó detergente suave o de pH neutro, agua fría o tibia y ciclo normal o delicado.

Además del lavado, reducir la humedad ambiental y ventilar el dormitorio ayuda a limitar la presencia de ácaros. Los CDC sitúan el rango de humedad relativa recomendado entre 30% y 50% para quienes buscan disminuir esa exposición. La limpieza del edredón puede integrarse así a una rutina más amplia de cuidado de la ropa de cama y del espacio donde se duerme.

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