Limpiar persianas cada dos semanas y hacer una limpieza profunda al menos dos veces al año es la recomendación general que publicó The Spruce, un sitio web estadounidense especializado en contenidos sobre el hogar. La frecuencia varía según el material, la habitación y factores como el clima, las actividades dentro de casa y la presencia de mascotas.
En cocina y baño, la limpieza profunda debe hacerse al menos cada tres meses; los estores de tela, al menos una vez al mes y a fondo dos veces al año; las contraventanas interiores, cada dos semanas y con limpieza mensual en cocina y baño además de la semestral; las cortinas, al menos dos veces al año o cada mes en cocina y baño; y los visillos o cortinajes, al menos una vez al año.
Las persianas aportan privacidad, protección frente al resplandor y un acabado visual a una habitación, pero también acumulan polvo y polen con rapidez. Becky Rapinchuk, experta en limpieza del hogar y fundadora de Clean Mama, recomendó incluirlas en la rutina habitual para evitar que la suciedad se acumule.
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Rapinchuk situó la pauta general en un desempolvado quincenal y una limpieza más profunda durante las limpiezas de primavera y otoño. También recordó, según el medio, que el resto de los tratamientos de ventanas necesita atención regular.
Cada cuánto limpiar persianas y otras coberturas de ventanas
Las persianas de madera, metal y vinilo necesitan quitar el polvo cada dos semanas. En salas y dormitorios basta con una limpieza profunda dos veces al año, pero en cocina y baño la recomendación sube a cada tres meses por la acumulación de grasa y moho asociada a la humedad.
Los estores y las persianas de tela requieren retirar el polvo al menos una vez al mes. La limpieza profunda se mantiene en dos veces al año.
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Las contraventanas interiores deben desempolvarse a mano o con un accesorio de cepillo para aspiradora cada dos semanas. En baños y cocinas, la guía aconseja una limpieza mensual además de la limpieza profunda semestral.
Las cortinas deben desmontarse y lavarse al menos dos veces al año para retirar polvo y excrementos de insectos. En cocina y baño, la recomendación pasa a un lavado mensual para quitar salpicaduras de grasa, comida y productos en aerosol.
Los visillos o cortinajes suelen requerir limpieza en seco por el tipo de tejido, el forro y su estructura. La guía fija una periodicidad mínima de una vez al año. Entre una limpieza y otra, se sugiere refrescarlos con una aspiradora de mano y un limpiador a vapor para ayudar a retirar olores.
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Por qué conviene limpiar las persianas con regularidad
Las persianas y otros tratamientos de ventanas atraen caspa de mascotas, polvo y polen, con las ventanas abiertas o cerradas. Esas partículas vuelven a circular por la casa y pueden afectar la calidad del aire interior.
La suciedad también desgasta las superficies. El polvo y la tierra actúan de forma abrasiva, provocan arañazos y decoloración, y pueden atascar o estropear los mecanismos de apertura, cierre e inclinación. Mantenerlas limpias ayuda a reducir alérgenos dentro de casa, conservar su funcionamiento y alargar su vida útil. También mejora el aspecto general del interior de la vivienda.
Cómo limpiar persianas según el material
El primer paso para cualquier tipo de persiana consiste en retirar el polvo y la suciedad suelta. Rapinchuk aconsejó usar el accesorio de cepillo para tapicería de la aspiradora, un paño de microfibra húmedo o un plumero para persianas con dedos cubiertos de microfibra.
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Después, la guía recomienda mezclar unas gotas de lavavajillas, no más de un cuarto de cucharadita, con dos tazas de agua templada. Esa solución también sirve para limpiar herrajes y cordones y quitar huellas, polvo y suciedad.
En las persianas de tela, el paño de microfibra debe humedecerse con la mezcla y pasarse con suavidad mientras la otra mano sostiene la tela para evitar que se estire o se rompa. Al final, conviene repasar con un paño de microfibra limpio y húmedo y dejar la persiana bajada hasta que la tela se seque.
En las persianas metálicas, de vinilo o de lamas, la mezcla puede pasarse a una botella con atomizador. La guía indica abrirlas y rociar ligeramente una sección de lamas de arriba abajo. Luego debe limpiarse la parte superior e inferior de cada lama con un paño de microfibra o un guante para polvo. Ese paño debe enjuagarse con frecuencia y la solución debe cambiarse cuando se ensucie.
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El proceso termina con un repaso con un paño de microfibra limpio y húmedo para retirar restos de jabón. Después, las persianas deben quedar abiertas hasta que se sequen al aire.
Una atención periódica durante las limpiezas estacionales ayuda a mantener las persianas en buen estado durante todo el año. Ese mismo criterio se extiende al resto de los tratamientos de ventanas del hogar.