Las casas históricas solían contar con detalles arquitectónicos y muebles únicos esenciales en los siglos XIX y XX, pero hoy permanecen tan solo como recuerdos o reliquias en escasos hogares antiguos.
10 características seleccionadas por House Beautiful ilustran cómo la vida doméstica, el diseño y la funcionalidad se transformaron radicalmente con el tiempo.
Cada uno de ellos responde a necesidades específicas y revela hábitos, aspiraciones y estructuras sociales propias de los hogares de hace más de cien años.
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1. Campanas de servicio
Durante el siglo XIX y principios del XX, las campanas de servicio eran habituales en casas acomodadas. Se instalaban, por lo general, en la despensa del mayordomo o en los pasillos, en un sistema de campanas conectadas por poleas ocultas en las paredes.
El sonido específico de cada campana indicaba al personal doméstico desde qué habitación se pedía asistencia, haciendo posible una atención discreta y oportuna, detalló el medio citado.
2. Montacargas para alimentos
El montacargas para alimentos era un pequeño ascensor utilizado especialmente en casas de varias plantas durante la llamada “Gilded Age”. Facilitaba el traslado de comidas entre la cocina y el comedor sin recorrer largas distancias ni subir escaleras.
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Esta solución buscaba evitar accidentes y derrames, siendo habitual cuando las cocinas se ubicaban lejos de las áreas de comedor.
3. Establos y cocheras
Antes de la llegada masiva del automóvil, las viviendas de familias pudientes contaban con una cochera anexa para carruajes y caballos. Estas estructuras destacaban por sus grandes portones y detalles ornamentales.
En ciudades, solían albergar uno o dos carruajes. Muchas cocheras han sido reconvertidas en viviendas o demolidas para dar paso a nuevas construcciones, como ocurrió con la mansión Lemp, según explicó al medio.
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4. Rascadores de botas
En la vida urbana del siglo XIX, el rascador de botas garantizaba la higiene en los hogares. De hierro y empotrado en los escalones o junto a la puerta, permitía limpiar las suelas antes de entrar.
Este elemento evitaba que la suciedad y los residuos de las calles afectaran la limpieza del interior.
5. Escaleras para el servicio
Las escaleras para el servicio representaban una solución arquitectónica para mantener al personal doméstico fuera de la vista de los invitados. Eran más angostas y empinadas que las escaleras principales y solían conectar zonas funcionales como la cocina con otros espacios de trabajo.
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Su diseño reflejaba la estructura jerárquica y la búsqueda de discreción en la vida doméstica de la época.
6. Grandes escaleras principales
En contraposición, la escalera principal o bifurcada era el centro de atención en casas dedicadas a recibir visitas. Anchas y elegantemente curvas, permitían el acceso vistoso de propietarios e invitados.
Facilitaban, además, el tránsito con vestidos voluminosos y dotaban a la entrada de una presencia monumental, símbolo de estatus social.
7. Ventanas
La ventana sobre puerta, también conocida como transom, incrementaba la entrada de luz natural y la ventilación en pasillos y habitaciones. Su instalación era especialmente importante en tiempos de alerta sanitaria.
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Durante epidemias, se colocaban ventanas internas para mejorar la circulación de aire y combatir enfermedades, como la tuberculosis, cumpliendo con regulaciones del siglo XIX.
8. Mirillas y visores
Las mirillas han existido durante siglos, pero su uso se popularizó especialmente en el siglo XX. Permitían observar quién estaba del otro lado de la puerta, aportando seguridad y facilitando la comunicación de los habitantes.
Con el tiempo, estas mirillas evolucionaron hacia visores más amplios y, actualmente, sistemas de cámaras digitales.
9. Nicho para teléfono
El nicho telefónico tuvo su momento con la llegada del teléfono fijo como principal vía de comunicación en el hogar. Normalmente se ubicaba en un pasillo y contaba con una repisa y, a veces, un asiento para mayor comodidad.
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Servía de punto de encuentro y contacto entre vecinos y familiares, mucho antes de la llegada de los contestadores automáticos.
10. Puertas para carbón
La puerta para carbón fue esencial en la Revolución Industrial, cuando el carbón constituía la principal fuente de calefacción y, en ocasiones, de iluminación. El repartidor dejaba el combustible directamente en el sótano a través de esta abertura a ras de suelo.
Estas puertas, además de discretas, facilitaban la entrega eficiente del carbón fuera de las áreas comunes de la vivienda.
11. Conductos para la ropa
En viviendas espaciosas de la época victoriana, el conducto para ropa sucia —o tolva de lavandería— mejoraba la organización e higiene doméstica. Permitía trasladar la ropa usada desde los pisos superiores hasta la lavandería, evitando desplazamientos innecesarios.
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Según House Beautiful, además de su función práctica, podían servir como canal de comunicación sonora entre distintos pisos de la casa.